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El Misterio de Soho (Last Night in Soho). Inteligente propuesta que se queda a mitad de camino

 

Por Leonardo L. Tavani

Calificación: Buena ★★★

    El Misterio de Soho (Last Night in Soho) es una película bifronte; aquella que imaginó su director y coguionista, Edgard Wright (Shaun of the Dead; Hot Fuzz; Baby Driver), y la otra, la que finalmente vio la luz este último jueves. La vara estaba muy alta porque el director, guionista, productor y actor británico tiene un don natural para la ironía y el sarcasmo, un estilo visual muy definido (junto a un sentido estético admirable, por cierto) y un confeso amor por la década de los ‘60s y su cultura. Si bien Cruella es una gran película (subvalorada por muchos, pero muy por encima de las expectativas generales), si Wright hubiera sido su director habría sido todavía mucho mejor. Es contra fáctico, lo sabemos, pero no deja de ser un juego especulativo perfectamente válido. Ahora bien, esta cruza entre thriller psicológico, giallo y horror metafísico ambientado en el mundo de la moda del Swingin’ London —Carnaby Street con toda su magia sesentona a la cabeza— debería explotar con toda su locura apenas pasado el primer acto, pero lo cierto es que nunca lo hace. O lo hace a medias, lo que es todavía mucho peor. Veamos por qué.

“CRUELLA” – Duelo de Emma’s en una Cinta Que Da en la Diana

Por Leonardo L. Tavani

Calificación: Muy Buena + (★★★★1/2)

    Criticar debidamente a Cruella es todo un desafío, no tanto por el filme en sí mismo, sino más precisamente por todas las razones extra cinematográficas que empañan su decurso. Quiero decir: Cruella arrastra desde el vamos toda una galería de prejuicios —válidos algunos, no tanto otros— que obran a modo del bosque que oculta al árbol. El primero de ellos, Disney. Sí, Disney. Se lee y se escucha en todos lados que la compañía ‘nos tiene cansados con reversionar sus filmes clásicos en “live action”’, ‘que ya agota su empeño por lavarle la cara a sus villanas para hacerlas más políticamente correctas’, ‘que nos tiene podridos con su falta de audacia y originalidad’…. ¡Y que patatín y que patatán! Bueno “muchaches”, el que está podrido soy yo, qué quieren que les diga… Disney empresa es —y nunca dejará de serlo— lo que todos ya saben y conocen al dedillo, y si tanto ansían que cambie entonces ganen dinero, viajen a EE UU, infíltrense en la industria de Hollywood y compren toneladas de acciones de dicha empresa. Otra manera no se me ocurre. El cine yanqui es, hoy día, esta bazofia que vemos en pantalla (con honrosas excepciones, se entiende…), y Disney solo hace aquello que lleva inscrito a fuego en su ADN estructural y nada ni nadie le impedirá hacerlo. Tomémoslo o dejémoslo. Muchos de entre los que tanto se quejan son incapaces de dedicarle una horita a otras cinematografías: afirman a gritos que el cine francés es aburrido, que el cine italiano no existe, que el cine coreano no se entiende una mierda… ¡y más patatín y más patatán! O sea, viven a las puteadas, pero se estrena “Capitán América Parte 16” y corren a verla antes de cepillarse los dientes. Entonces, ¿y si vamos despacito y por partes, y le damos una chance a cada producto sin tanto prejuicio delirante?

"GAMBITO DE DAMA" (The Queen's Gambit/NETFLIX): UNA ACTRIZ ASOMBROSA PARA UNA MINISERIE MEMORABLE

Por Leonardo L. Tavani

Calificación: Excelente ★★★★★

    A modo de introducción, una apostilla personal: un amigo, luego de leer nuestra crítica a la serie Ted Lasso, se lamentó por no interesarse en absoluto por el fútbol, lo que a su modo de ver le impedía acercarse a esta magnífica comedia. Nuestra respuesta consistió también en un lamento, solo que en este caso se debió a la decepcionante comprobación de que habíamos fracasado a la hora de intentar explicar las virtudes del producto de marras. Porque ni Ted Lasso ni ninguna otra historia cuya trama gire en torno a una actividad humana específica (sea esta un deporte o una vocación artesanal) requiere en absoluto conocimiento previo de tal actividad ni muchísimo menos que ella le guste o siquiera le importe al espectador. Sería algo así como pretender que El Diablo Viste a la Moda (The Devil Wears Prada, 2006; David Frankel), filme que este crítico ama, fuera visto únicamente por personas involucradas en la industria de la moda. Un absurdo. Por el contrario, este tipo de historias resultan fascinantes precisamente porque nos abren una ventanita a un universo que nos resulta ajeno pero que a la vez nos despierta una morbosa curiosidad, y ciertamente que lo auténticamente importante en ellas es la cuestión humana que late y se mueve dentro de ese tal universo.

“En La Zona Gris (In The Grey)” – Un Guy Ritchie que olvidó cómo hacer Cine.

  Por LEONARDO L. TAVANI Calificación: Regular ★★      No invento nada nuevo, y de hecho decenas de críticos lo han dicho mejor y much...