LA DESPEDIDA DE "STRANGER THINGS": ALGUNAS IDEAS


 

Por LEONARDO L. TAVANI

Calificación: Muy Buena ★★★★          

En lo que respecta al mundo del espectáculo hablado en inglés (y también en francés y alemán, por sumar dos muy potentes), a los críticos hispanoparlantes nos ocurre que tenemos que mencionar permanentemente a productores, guionistas y directores con una familiaridad por completo desmentida por múltiples variables, tales como la distancia geográfica, el hecho de que pocos entre nosotros se vuelven “cronistas” de algún medio importante, de modo que la mayoría en el oficio jamás viajó ni viajará a festival alguno ni tendrá la chance de reportearlos, más un largo etcétera. Y créanme, a veces siento que sonamos pedantes, como si afirmáramos cosas tales como “Lana Wachowsky, con quien el jueves pasado comí unas tapas en un coqueto bar barcelonés, me confió al oído tal cosa acerca de su próxima producción”. ¿A dónde voy con todo esto, entonces? Pues que me veo obligado a hablar largo y tupido acerca de los hermanos Duffer, y la verdad que ni yo mismo ni casi ningún otro colega (salvo excepciones) los conoce ni los vio de cerca una mísera vez en la vida. Puedo especular acerca de cuáles eran sus intenciones a la hora de crear Stranger Things, puedo marcar sus evidentes errores a partir de la tercera temporada (la ‘dos’ ya tenía algunos, pero se disimularon muy bien), y puedo certificar su bienvenido esfuerzo por reencauzar la serie en esta parte final de una temporada “mmuuuyyyyyy” desigual; pero sé sobre ellos tanto como afirma la siempre dudosa Wikypedia o cualquier otro sitio análogo. Si tengo que hablar acerca de Hal B. Wallis (1898-1986), verdadero factótum del poderío de la Warner durante la época de oro y luego, ya en su madurez, de la Paramount, es como si lo hiciera sobre mi tío Pepe. No tengo ni tuve ningún tío Pepe, me entienden, pero no hay que ser “historiador del cine” para sentir que uno conoció en carne y hueso a estas leyendas. Nací, y ya en la sillita para bebés de mimbre en que mi madre me colocaba, estaba frente al viejo televisor blanco y negro viendo desfilar Casablanca, El Capitán Blood, Alta Sierra y tantas otras surgidas de su pulso de productor ejemplar. Ni hacía falta bibliografía para saber y entender todo acerca de estas glorias del Hollywood dorado. Pero… ¿qué diantres sé yo acerca de los Duffer? ¿Cómo diablos me meto en sus cabezas para entender por qué tomaron tales decisiones y no otras? Solo puedo especular, en definitiva; y es lo que haré, aunque no me dan demasiadas ganas.

LA DESPEDIDA DE "STRANGER THINGS": ALGUNAS IDEAS

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