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El Misterio de Soho (Last Night in Soho). Inteligente propuesta que se queda a mitad de camino

 

Por Leonardo L. Tavani

Calificación: Buena ★★★

    El Misterio de Soho (Last Night in Soho) es una película bifronte; aquella que imaginó su director y coguionista, Edgard Wright (Shaun of the Dead; Hot Fuzz; Baby Driver), y la otra, la que finalmente vio la luz este último jueves. La vara estaba muy alta porque el director, guionista, productor y actor británico tiene un don natural para la ironía y el sarcasmo, un estilo visual muy definido (junto a un sentido estético admirable, por cierto) y un confeso amor por la década de los ‘60s y su cultura. Si bien Cruella es una gran película (subvalorada por muchos, pero muy por encima de las expectativas generales), si Wright hubiera sido su director habría sido todavía mucho mejor. Es contra fáctico, lo sabemos, pero no deja de ser un juego especulativo perfectamente válido. Ahora bien, esta cruza entre thriller psicológico, giallo y horror metafísico ambientado en el mundo de la moda del Swingin’ London —Carnaby Street con toda su magia sesentona a la cabeza— debería explotar con toda su locura apenas pasado el primer acto, pero lo cierto es que nunca lo hace. O lo hace a medias, lo que es todavía mucho peor. Veamos por qué.

DETRÁS DE SUS OJOS (BEHIND HER EYES): O La Insoportable Levedad del Golpe de Efecto

Por Leonardo L. Tavani

Calificación: Mala ()


    Hará poco más de un mes y medio, si es que el alzhéimer no nos pisa los talones, se estrenó en plataformas (y por supuesto que está disponible en todos los sitios de descarga) Rebecca (2020, Ben Wheatley), la nueva versión —o mejor dicho, la nueva adaptación de la novela, que no una remake— de la novela homónima de Daphne Du Maurier, cuestión que tanto su director como los productores se encargaron de resaltar. Ahora bien, e independientemente de su calidad (vistosa, pero endeble…), tanto esta versión (algo más fiel a la novela que la magistral de Hitchcock, dado que no tuvo que soportar la censura de 1940) como la protagonizada por Joan Fontaine y sir Laurence Olivier, se permiten jugar con el gótico victoriano (mucho más la del Maestro, por supuesto) porque precisamente eso se halla en el corazón de la novela. La ignota protagonista (en el libro, así como en sus dos traslados al celuloide, jamás se la llama por su nombre propio) vive dos realidades: la de Francia, asistiendo a su antipática empleadora —en donde conoce a Max de Winter—,  que es totalmente mundana y luminosa, y la de Manderley —la tenebrosa mansión dominada por el espíritu feroz de la difunta Rebecca— bajo cuyo embrujo Max se torna hostil y frío, mientras que la tétrica señora Danvers, el ama de llaves que no puede ni quiere ocultar su desdén por la intrusa que viene a suplantar a su adorada ama, se transforma rápidamente en un ser ubicuo y despiadado, lista para hacer trastabillar a cada ocasión a la nueva señora De Winter. Con mayor o menor fortuna, ambas cintas son thrillers psicológicos unidos a un drama romántico gótico, y como tales permiten a sus espectadores imbuirse en sus climas opresivos sin que lo que ocurre se perciba como artificial o forzado.

Cobra Kai 3ra Temporada – Crónica de un desastre anunciado.

Por Leonardo Tavani

Calificación: Regular ★★

           


Nos habíamos impuesto no volver sobre sucesivas temporadas de series que ya habíamos criticado, cosa que hicimos solo excepcionalmente y debido a las cualidades del producto en cuestión (caso de la segunda temporada de Westworld, cuya profundidad ameritaba el esfuerzo), pero en esta ocasión —y debido más que nada al peculiar derrotero de su narrativa— haremos una debida excepción. Se sabe, Cobra Kai nació como una apelación nostálgica al pasado reciente, a esos increíbles años ‘80s en los que todo era posible y hasta se nos permitía el lujo de la esperanza. También como una intrigante mirada a la vida de un perdedor. Pero lo interesante de la serie consistía en el concepto mismo de “perdedor”, ya que no se refería a alguien que hubiera abandonado sus estudios y saltara eternamente de empleos mediocres a otros peores (y que por supuesto no supiera siquiera comprometerse afectivamente con nadie). Está claro que Johnny Lawrence es todo eso y más, pero su condición de perdedor está definida realmente por su notoria incapacidad para elaborar la frustración. No vamos a ponernos sicoanalíticos, pero el concepto de “frustración” es definitorio y determinante para una vida humana saludable, ya que aquellos que no aprenden desde niños a lidiar con ella y superarla no logran convertirse jamás en individuos productivos, libres y autoconscientes. El niño es atávicamente egoísta dado que su condición biológica de dependencia exige de él echar mano de cuanto recurso le procure satisfacer sus deseos y necesidades, pero como es precisamente un “niño” —o sea, un ser cuyo cerebro está todavía en vías de desarrollo y maduración— es incapaz de distinguir ambos factores. O sea, para él lo que desea es igual a lo que necesita.

“TRYING” y “CASI UNA DUQUESA” (The Duchess) – Dos Miniseries de Comedia que Rompen con Todos Los Moldes

Por Leonardo L. Tavani   

    Trying ("Ciclos")—Excelente (★★★★★)— es una deliciosa miniserie británica coproducida por BBC y Apple TV + que transforma lo que pudo ser un mamotreto dramáticamente intenso en una luminosa comedia urbana poblada por personajes tan humanos como queribles. En seis acotadísimos episodios de apenas 30 minutos se asiste a las divertidísimas desventuras de una parejita de treintañeros londinenses que buscan concebir un hijo pero no lo logran, por lo que deciden —no sin ciertas reticencias— lanzarse a la aventura de adoptar. Claro que aunque Inglaterra no es Argentocracia (o República Burocrática Argentina, como ustedes prefieran), los chicos tendrán que afrontar algunos buenos trámites, ¡cómo no!, antes de enfrentarse al temible comité de admisión de parejas al programa de adopciones. Y como no podía ser de otra manera, tamaña decisión y semejante forma de desnudar la propia intimidad ante un “jurado” de extraños despertará temores, dudas, recelos y no pocas marchas y contramarchas.

"TED LASSO" - Una Serie Magnífica que Reconcilia con la Comedia

por Leonardo L. Tavani

Calificación: Excelente (★★★★★)

    ¿La comedia es un género que debe provocar carcajadas desternillantes en los espectadores? Ciertamente no. La segunda acepción del término en el diccionario de la lengua española dice claramente “obra dramática de cualquier género”, y esto es así porque “drama” quiere decir propiamente “obra perteneciente a la poesía dramática”. O sea, toda representación que posea argumento lógico. Entonces, si la comedia no es ni debe ser por necesidad una sucesión hilarante de gags absurdos, tenemos que una buena comedia es aquella en la que los aspectos más trágicos y amargos de la vida se suavizan a partir de una visión menos subrayada y más esperanzada de las cosas. En la comedia hay conflicto, porque sin conflicto sencillamente no existiría acción dramática alguna, pero el conflicto en la comedia se resuelve por medios no trágicos. Por otra parte, comedia y comicidad no son conceptos análogos. La comicidad es parte del género cómico, que es como deberíamos denominar apropiadamente a las comedias hilarantes y/o absurdas. Las viejas películas mudas de la Kingston, de una bobina, eran comicidad pura. Sus persecuciones a toda velocidad, esos personajes que se daban golpes y tortazos a granel, así como sus policías de ficción que causaban más carcajadas que temor, eran una sucesión más o menos coherente de eventos meramente destinados a hacer reír (un análogo moderno sería la saga de La Pistola Desnuda, por caso). El elemento constitutivo del género cómico es, pues, el gag. La comedia, en cambio, ciertamente contiene o puede contener gags, pero ellos no son ni su esencia ni su conclusión. La comedia, por lo tanto, no necesita arrancar carcajadas ni provocar delirio para ser tal. Es una mirada ácida, pícara, poco complaciente y aguda de la vida y sus circunstancias, y como tal establece un clima narrativo, una pátina estilística que la torna inconfundible.

"EMILY EN PARÍS": UNA NORTEAMERICANA SUELTA EN LA CIUDAD DEL AMOR

por Leonardo L. Tavani

Calificación: Excelente (★★★★★)

    Darren Star no come vidrio. Se formó bien de abajo en las lides de producción aunque también debutó muy temprano como guionista con una divertida comedia romántica de ciencia ficción (extraña mezcla, lo sabemos, pero que en este caso funcionó) titulada Goin’ Time on Planet Earth (1988, Charles Matthau). En 1991 hizo lo propio con If Could Cool Kill (William Dear), en la que Richard Grieco (por entonces una estrella juvenil en ascenso) se convertía en un espía adolescente a la fuerza en medio de un viaje de estudios a Francia. Pero su formación estuvo ligada siempre a la tevé y bajo el paraguas de grandes veteranos del medio, como el muy querido Aaron Spelling (papá de Tori, probablemente el único gran pecado en la vida del creador de El Crucero del Amor), bajo cuyas órdenes supo producir Beverly Hills 90210 y MelrosePlace, entre otras.

MONJA GUERRERA y MALDITA – Dos Series de Netflix en el camino del Fantástico


por Leonardo L. Tavani
Netflix no hace nada en pequeño, y la misma semana en que estrena The Old Guard (ver nuestra crítica) lanza también las series fantásticas Warrior Nun y Cursed. Si eso no es saturar al espectador ignoramos por completo el significado de tal concepto. Pero vayamos por la “monja guerrera” (EE UU, España, Canadá, 2020)  Buena + (★★★1/2). Nos hallamos en una lóbrega sala de algo parecido a un convento, en algún lugar de España. Un sacerdote anciano pide los datos de defunción de una jovencita cuyo cadáver está allí mismo, tan inerte como impotente ante los crudos insultos que le propina una monja que, a todas luces, no la quería nada. La religiosa se niega de plano a brindar las causas de la muerte y el sacerdote no parece encontrar las fuerzas para obligarla. De pronto, una explosión vuela la entrada y desde el caos y la confusión surgen unas mujeres ataviadas como ninjas que cargan a una de las suyas gravemente herida.

Más Series para disfrutar el inicio del Invierno: De todo, como en Botica





Por Leonardo L. Tavani
Nuestra primera crítica es para Chilling Adventures of Sabrina (Muy Buena ★★★★), la muy elogiable recreación que Roberto Aguirre-Sacasa ha realizado para Netflix y Warner Televisión, basándose en el famoso cómic para adolescentes Sabrina, the Teenage Witch (Archie Comics Inc.). La sitcom juvenil de los ‘90s ha quedado bien atrás y la nueva producción que nos ocupa trae a Sabrina al siglo XXI, dándole un giro bien oscuro y rodeándola de una mitología atractiva e inteligente.

Franco Zeffirelli – Hermano Cine, hermana Ópera.



por Leonardo L. Tavani         
Este mismo sábado (15 de junio) nos hemos despertado con la triste noticia acerca de la partida de Franco Zeffirelli, uno de los más grandes artistas italianos de todos los tiempos. En su caso, etiquetarlo sólo como director, regisseur o decorador es simplemente una blasfemia. Fue un artista integral de las artes escénicas y cinematográficas, un hombre renacentista, un buscador de la verdad a través de la belleza y la furia. Porque así eran sus obras; revulsivas a veces, huracanadas otras, polémicas siempre. Desde la visión menos comprendida —pero la más amada por el público— acerca de la vida de san Francisco de Asís, hasta el aparente sacrilegio de confiarle el príncipe Hamlet a un todavía joven Mel Gibson; o como su tenaz osadía al mostrar una María que recibe la supuesta anunciación del ángel sin ángel alguno y sin voces divinas, apenas como un drama que se debate en su propia psique… y cómo no, la todavía mayor “atrocidad” de presentar el parto en Belén con dolor y a puro grito, para horror de las autoridades eclesiásticas de los ‘70s. Nos ha dejado, cuando menos, un puñado de obras mayores, de esas que han construido el prestigio de este maravilloso arte de masas que es el cine. Lo homenajearemos de la única manera que podemos y sabemos, intentando que jamás se lo olvide. ¡A su salud, Maestro!

¡Amamos Tanto a Doris..! – Un Amoroso Repaso por la Vida y Filmografía de Doris Day.


por Leonardo L. Tavani
Era la última sobreviviente del Hollywood dorado, la “última mohicana”, si prefieren. Verla en pantalla era amarla, sentirla cercana, absolutamente real: era la chica de al lado, la mujer con la que podías soñar, nada que ver con esas ‘starlets’ hipersexuadas e inaccesibles que estaban a millones de kilómetros de nuestras vidas. Fue una bailarina fantástica, una cantante de lujo y una actriz luminosa y dotada; infravalorada por la crítica snob y la propia industria, la que sin embargo se beneficiaba de los enormes ingresos por taquilla que generaba, ella logró lo que —incluso hoy día— parece tan difícil e inaccesible para tantos artistas, conquistar el corazón del público. El romance entre ella y nosotros tuvo vaivenes, sin duda, y no es menos cierto que las últimas décadas la tenían un tanto olvidada, pero algunos de nosotros no la dejaremos ir… No señor, de ninguna manera. Nos hizo muy felices, y lo gritaremos a los cuatro vientos. Se fue de gira eterna este lunes 13 de mayo, pero la magia del cine (y de la web, por cierto) nos permite volver a ella siempre que queramos. Lo haremos una vez más. ¡Te amamos Doris! ¡Gracias por la magia!

“Un Buen Año”: Para Saborear la Vida como al Mejor Vino


Por Leonardo L. Tavani
Calificación: Muy Buena ★★★★

A Good Year (Un Buen Año) Inglaterra, Francia; 2006.
Dirección: Ridley Scott – Guón: Marc Klein- Elenco: Russell Crowe - Albert Finney – Abbie Cornish – Marion Cotillard – Didier Bourdon – Tom Hollander . – Fox y Scott Free Productions, 117 min.-

En la pared de la aséptica oficina se halla un impresionante cuadro de Van Gogh. Luce real. Max pregunta cuánto costó y su jefe y mentor le responde, “u$s 200.000; es una réplica, claro. No creerás que tendría el original aquí, ¿no? Ese está en mi bóveda privada.” Horas después, de vuelta en esa oficina para entregar una respuesta definitoria acerca de su futuro empresarial, Max volverá a formular una pregunta. Con los ojos fijos en el cuadro, inquirirá: “¿Cuántas veces lo ves, Nigel? ¿Cómo cuántas veces bajas a tu bóveda…?”. Esta secuencia, que en realidad pertenece a los minutos finales del filme, encierra la maravillosa sabiduría que se halla esparcida, aquí y allá, por las casi 2 horas de metraje de esta película para disfrutar con todos los sentidos. Y una que vale la pena, por cierto, porque —casi sin quererlo— parece tener el secreto de la vida. Que incluye la ‘felicidad’, ciertamente, pero que es algo mucho más profundo que ella; porque tal vez, luego de muchas vendimias transcurridas, hayamos olvidado cómo vivirla. Cómo saborearla. En fin, esta peli estaba allí desde 2006 pero se nos había escapado por completo, ni siquiera sabíamos de su existencia; y ahora, cuando la descubrimos por accidente, nos hizo un poco más felices: nos dejó una pista más acerca de cómo jugar este mágico juego que se acaba demasiado pronto, pero que siempre vale la pena. La vida es como el vino, y el vino es como el hombre que lo hace. Así es Un Buen Año / A Good Year, y por ello los invitamos a sumergirse en ella. Será toda una celebración.

“VENOM”: Cuando la Alquimia Funciona Bien


Por Leonardo L. Tavani
Calificación: Muy Buena ★★★★

Venom (ídem) EE UU, 2018.
Dirección:  Ruben Fleischer– Fotografía: Matthew Libatique– Música: Ludwig Göransson – Guión: Scott Rosenberg, Jeff Pinkner, Kelly Marcel (Cómic: Todd McFarlane, David Michelinie) Elenco: Tom Hardy,  Riz Ahmed,  Michelle Williams,  Jenny Slate,  Reid Scott,  Michelle Lee, Scott Haze,  Mac Brandt,  Sope Aluko,  Wayne Pére,  Jared Bankens,  Al-Jaleel Knox, Sam Medina,  Melora Walters,  Peggy Lu,  Woody Harrelson. – Columbia, 112 min.-

Primero, una aclaración. Quien esto escribe cumplirá los 50 años el próximo mes de enero, y como se desprende de los variados artículos de este blog, es un amante del cine en todos sus estilos y variantes. Pero sobre todo de ese cine de calidad, europeo y también norteamericano—qué va— que cada vez agoniza con más celeridad. Un ciberlector extrañado podría pensar (y con razón) cuan raro es que alguien así preste tanta atención al subgénero de superhéroes y/o cómics en general. A ese hipotético amigo le responderíamos así: Argentina ha tenido una larga y hermosa tradición en cuanto atañe a la historieta, pero hasta los años ‘60s se trató siempre de exponentes muy diferentes a la temática que nos ocupa; Patoruzú, Isidoro, Don Fulgencio (el hombre que no tuvo infancia), Fúlmine y un largo etcétera, jamás pertenecieron a esa génesis de personajes e historias que sí irrumpirán en nuestro medio a partir de la década citada, con revistas como Hora Cero (dónde se lució el primer Oesterheld) y todas las de la inolvidable Editorial Columba. La generación a que pertenece este humilde escriba, por ende, no tuvo padres que fueran lectores de este último tipo de cómics; y así como el 1º de diciembre de 2007 (en el Monumental) el autor se vio literalmente rodeado de pibitos porque estos conocían perfectamente a The Police gracias a sus padres (que eran de nuestra misma edad, por cierto), lo opuesto es perfectamente cierto.

Krzysztof Kiéslowski y su Trilogía “Tres Colores: Azul; Blanco; Rojo”: Un Canto de Amor al Cine y a la Libertad para Crear


Por Leonardo Tavani
Calificación: Excelente ★★★★★
(La calificación es tanto para los tres
filmes por separado como en conjunto)
Tres Colores:Azul (Trois Couleurs : Bleu) Francia-Suiza-Polonia, 1993.
Elenco: Juliette Binoche, Benoit Regent, Emmanuelle Riva, Florence Pernel.
100 min.-
Tres Colores:Blanco (Trois Couleurs: Blanc) Francia-Polonia, 1994. 
Elenco: Julie Delpy, Janusz Gajos, Zbigniew Zamachowski, Jerzy Stuhr.
92 minutos.-
Tres Colores:Rojo (Trois Couleurs: Rouge) Francia-Polonia-Suiza, 1994. 
Elenco: Irène Jacob, Jean-Louis Trintigant, Federique Feder, Jean-Pierre Lorit
99 min.-
Equipo técnico de la trilogía:
Dirección: Krzysztof Kiéslowski – Fotografía: Edward Klosinski – Música: Zbigniew Preisner - Escritas por: Kiéslowski y Krzysztof Piesiewicz.-

INTRODUCCIÓN
 Viajemos imaginariamente a la Polonia de 1941. La ocupación Nazi ha sido particularmente despiadada con esa nación. Hogar de la mayor comunidad judía de Europa, el añejo antisemitismo polaco mostró su peor cara durante esa trágica encrucijada histórica, dividiendo amargamente a una sociedad casi impotente ante la siniestra maquinaria de muerte alemana. Nadie confiaba en nadie. La delación era pan cotidiano. En los guetos judíos se luchaba por la supervivencia en condiciones espeluznantes y la vida, en general, no valía un centavo. Con ese marco de horror, en ese ambiente irrespirable, nacía el 27 de junio de ese año Krzysztof Kiéslowski. Como a todos los de su generación, las heridas de la guerra modelaron tanto su formación ética, moral, espiritual y —claro está— artística. Apenas tuvo uso de razón sus ojos vieron como la ocupación soviética trocaba un amo por otro, como se uniformaban la cultura, la educación, el pensamiento y la opinión. No existía la fraternidad, sino una obligada “solidaridad” determinada por el todopoderoso Estado, que en realidad se erigía en el “Socio del Silencio” de cada trabajador. No existía la igualdad —ni ante la ley, ni de ningún otro tipo— ya que ese mismo Estado, en nombre de Marx y Lenin, decidía quién cumplía correctamente con las directrices superiores y quién merecía castigo por evadirlas, favoreciendo la delación y el espionaje intrasocial como sustitución de una sana meritocracia. Y por último, no existía ni rastros de libertad, ya que todo lo humano —todo lo que nos define como seres con libre albedrío— estaba sujeto a la más férrea censura, a la más poderosa maquinaria de moldear cerebros, voluntades y creatividad que se haya visto. Y todo en nombre de la liberación del proletariado, ese al que hay que reeducar (a garrotazos) para que aprenda a lamer la mano que lo oprime en su nombre.

FLEMING: el Creador de 007 en una Fantasiosa Trama de Traición y Espionaje



             
FLEMING: el Creador de 007 en una Fantasiosa Trama de Traición y Espionaje
por Leonardo Tavani
Calificación: Buena ★★★

Fleming: el Hombre que Sería Bond (Fleming, the Man Would be Bond)
Inglaterra, 2014. Producción de BBC Four, Ecosse Films y Sky Atlantic
Miniserie de 4 episodios de 43 minutos de duración.
Dirección: Mat Whitecross  – Creada por: John Brownlow – Escrita por: John Brownlow y Don Macpherson - Elenco: Dominic CooperLara PulverAnna ChancellorSamuel WestLesley Manville,Rupert EvansCamilla RutherfordDean Lennox KellyAnnabelle Wallis, Pip Torrens.-

            Nunca se sabrá si fue una movida de prensa de la editorial, una sugerencia de algún asesor o una respuesta genuinamente sentida, pero ocurrió que en el único reportaje que el presidente Kennedy le concedió a la revista Playboy aseguró que su libro favorito era “Desde Rusia con Amor” (From Russia with Love), aclarando además que “siempre tenía una novela de Ian Fleming en su mesita de luz”. Kennedy fue asesinado el 22 de noviembre de 1963 en Dallas, cuando el filme homónimo —el segundo de la inoxidable saga del agente 007— apenas llevaba poco más de un mes en cartelera. Es poco probable que el malogrado presidente haya podido llegar a verla, pero su magnicidio (al menos hasta después de calmarse el maremoto político) resucitó tanto esa como otras declaraciones suyas consideradas de interés. Es un ejemplo perfecto de la repercusión que las novelas de Ian Fleming llegaron a tener hasta poco antes del lanzamiento de Dr. No (1962, Terence Young), la primera aventura cinematográfica de James Bond, el espía al Servicio Secreto de Su Majestad. A partir de 1953, con la edición de Casino Royale —iniciadora de la serie— Fleming alcanzaría prontamente un inusitado status de autor de culto, condición de la que el propio novelista recelaría, plenamente conciente de sus limitaciones literarias. Su vida, durante mucho tiempo opacada por la figura de su hermano Peter, fue objeto de un par de adaptaciones para la pantalla chica, pero la que ahora nos ocupa trae todo el brillo y la sofisticación de las mejores producciones de la BBC, esa increíble factoría de talento cuyos fondos estatales demuestran cabalmente que otra tevé pública es perfectamente posible. Veamos qué tan buena resultó Fleming: el Hombre que Sería Bond.

Cupido y Psiqué: Cuando el Amor Supera los Prejuicios


por Leonardo Tavani

Calificación: Excelente (★★★★★)

Cuando Cae la Noche (When Night is Falling) Canadá, 1995.          Dirección y Guión: Patricia Rozema – Música: Lesley Barber – Elenco: Pascale Bussières, Rachael Crawford, Henry Czerny, David Fox. – 96 min.-


            Petra, tan bella como inasible, recibe a Camille en su carromato del “Cirque du Sortilégès”. Antes, cuando se conocieron por azar en una vulgar lavandería, Petra cambió deliberadamente sus bolsas para poder volver a ver a Camille. Ahora, mientras la visitante se admira del mundo surrealista que es el backstage de ese circo trashumante, Petra —con la mayor solemnidad y las brillantes pinceladas del deseo coloreando su rostro— le susurra: “amaría verte a la luz de la luna, con tu cabeza recostada y tu cuerpo en llamas” (I’d love to see you in the moonlight with your head thrown back and your body on fire). Así es Cuando Cae la Noche, un film de arrebatador romanticismo, profundo lirismo y sensual erotismo; una maravillosa vuelta de tuerca al mito de Cupido y Psiqué, encarnado en estas hermosísimas mujeres que no pueden ser más distintas, pero que sin embargo hallarán el amor en medio de los prejuicios religiosos, los propios temores y los fantasmas del pasado.

Casablanca: Un Film para la Eternidad



por Leonardo Tavani
Introducción Necesaria
     
  
Todo comenzó con los hermanos Lumière, allá en la Francia de la Belle Époque, cuando París se enorgullecía no solo del arte y las letras sino de las luces de la ciencia y la razón, cuando la Exposición Mundial de 1889 presentaba la monumental torre que aún hoy simboliza la potencia emprendedora del ingobernable espíritu humano. Y durante un tiempo fuimos felices, gozosos de asistir a una sala colmada de personas  ávidas de emociones, deseosas de verse reflejadas en la pantalla, dispuestas a soñar con esas fantasmagorías arropadas en claroscuros. Por un módico precio, por apenas unas monedas, se podía escalar el Kilimanjaro hasta hundirse en sus nieves eternas, remontar el Ganges para llegar hasta el Punjab, sentir que besábamos a Maureen O’Hara y que sus  labios nos envolvían en la oscuridad. No cabe duda, éramos felices. 

Un Romance a Contramano

por Leonardo Tavani
Calificación: Excelente ★★★★★

Imagínanos Juntas (Imagine Me & You) Inglaterra, 2005.
Dirección:Ol Parker– Fotografía:Ben Davis– Música: Alex Heffes– Elenco: Piper Perabo, Lena Headey, Matthew Goode, Celia Imrie, Anthony Head, Sue Johnston, Boo Jackson y Darren Boyd. – Fox Searchlight.-


            Luce es una chica bonita y sensible, inteligente y mesurada. Pero tiene un dejo de tristeza en su mirada, en su porte, que la acompaña a todas partes; algo así como un sino indeleble, una marca de agua que certifica su soledad perpetua. Esa soledad que parece adherirse testarudamente a la piel de ciertas personas. Como a ella. Como a muchos de nosotros.   
            Luce está en sus treintas y es florista y decoradora. Algo simple y complejo a la vez, que la mantiene vinculada a las cosas vivas y al corazón de las personas. Cuando alguien pasa por su tienda únicamente tiene que indicar qué sentimiento desea transmitir, o qué metida de pata quiere solucionar, y Luce de inmediato sugiere cual planta o estotra flor deberá obsequiar. Y siempre da en el blanco.
            Luce es lesbiana. Eso no debería ser un problema, ni siquiera un tema a tratar, pero aunque esa Londres de hoy abrace las diferencias con muchísima mayor amplitud que antaño, nunca es fácil ir a contracorriente de lo culturalmente “aceptado”. Siempre alguien te mira mal, siempre alguien piensa que te pasa algo malo, siempre alguien te juzga. Y si sos una chica mucho peor todavía. Luce está sola. Y sueña. Aunque cada vez menos. Para colmo carga con la culpa de no poder hacer casi nada por su mamá, que se mantiene  recluida  a causa de una depresión clínica que le sobrevino después de enviudar. Luce se asegura que vaya al psiquiatra, la visita todo el tiempo, pero la embarga cierta impotencia. Su madre —llamada Ella— la adora y la acepta tal como es, pero ella sabe que en el fondo, silenciado, está el mismo reclamo larvado de siempre: que no habrá nietos, que no habrá postal de Hallmark con la tribu Brady..., en fin, esas cosas.

            Del otro lado de la ciudad está Rachel. Igualmente hermosa, optimista, tan inteligente y vivaz como cabría esperar de una chica moderna y vital como ella. Esa mañana, sin embargo, hay nervios, apuros y corridas: va a casarse con Heck, su novio desde la secundaria, con quien convive desde hace años. Le pondrán el broche y el anillo a una relación estable y sólida. Mientras todos se preparan, chismorrean o se acicalan, por allí vemos a Luce. Es la encargada de adornar la iglesia y decorar la carpa para la fiesta. La madre de Rachel, la autoritaria e intolerante Tessa, la invita a quedarse. Es un formalismo y también, por qué no, una forma de completar el pago por el servicio. Ella acepta; de todos modos debería volver horas después para retirar las flores y los arreglos, así que matará dos pájaros de un tiro. Pero en un instante preciso ocurre algo: su mirada y la de Rachel, que va marchando hacia el altar del brazo de su padre, se cruzan por un instante. Y saltan chispas. Ella lo siente en las entrañas. Es inexplicable. Pero Rachel percibe también idéntica energía, idéntico ardor, aunque no sabe exactamente de qué se trata ni qué significa, aunque no haya vivido algo así nunca jamás. Claro que hay un problema, y está a la vista. La chica que acaba de trastocar su universo se está casando, y con un chico. Es obviamente heterosexual, pero aunque nada está escrito en piedra, tampoco es cuestión de confesarle tu amor a una recién casada en su propia fiesta de bodas.

La Vida de Adèle: Una pasión abrasadora en un film esplendoroso

Por Leonardo Tavani
Calificación: Excelente (★★★★)

La vida de Adèle. (La Vie d’Adèle) Francia, 2013.                        Dirección: Abdellatif Kechiche. Guion: Abdellatif Kechiche y Ghalya Lacroix sobre el comic book “Le bleu est une couleur chaude’’, de Julie Maroh. Elenco: Léa Seydoux, Adèle Exarchopoulos, Salim Kechiouche, Mona Walravens, Jérémie Laheurte. Duración: 178 minutos. Calificación: apta para mayores de 16 años, con reservas.
  
afiche americano del filme
La Vida de Adèle”, filme del director franco magrebí Abdelatiff Kechiche (Juegos de amor esquivo; Cous-Cous), ganadora absoluta de la Palma de Oro del Festival de Cannes 2013, es una de las experiencias cinematográficas mas perturbadoras y movilizantes que el cine contemporáneo ha brindado a nivel mundial. Las tres horas de su metraje vuelan como un barrilete enamorado del viento, incluso con sus planos eternos, sus secuencias interminables y su cámara nerviosa y fascinada ante su protagonista, la monumental, sorprendente y casi extraterrestre Adèle Exarchopoulos, —la actriz debutante que encandiló a director, co estrella, técnicos y medio mundo—, en cuyo honor y gloria fue rebautizado el personaje protagónico. Porque si algo resalta en este filme imprescindible, es la absorbente presencia de Exarchopoulos destilando un magnetismo animal y salvaje, vital y desgarrado a la vez, desparramando en cada plano y en cada momento una mirada demoledora, que transmite con una verosimilitud y un realismo agobiante toda su carga de insatisfacción y búsqueda, deseo y decepción, placer y dolor.  
            Adèle es una jovencita de 17 años que vive con sus padres en Lille, al norte de Francia. Es una familia marcadamente proletaria y ya desde el vamos la cámara nos conduce por la rutina de la adolescente, sus clases en la escuela normal, sus amigas obscenas e hipócritas, su primer amor.  Sus cenas familiares son otra cosa: Kechiche es meticuloso al extremo mostrándonos al núcleo familiar reunido a la mesa, sus diálogos banales, la contagiosa fruición con que Adèle devora los spaghettis que su papá amasa, —prólogo a la misma pasión que, multiplicada, la joven pondrá en el amor—, la tele siempre encendida y tantas otras sutilezas que, en ocasiones, incluso escapan al espectador.

         

“En La Zona Gris (In The Grey)” – Un Guy Ritchie que olvidó cómo hacer Cine.

  Por LEONARDO L. TAVANI Calificación: Regular ★★      No invento nada nuevo, y de hecho decenas de críticos lo han dicho mejor y much...