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Louis Feuillade: El Maestro del “Serial” – El Dueño de la Fantasía


Por Leonardo L. Tavani
  El cine nació en Francia. Los hermanos Lumiére lo dieron a luz. Por mucho que los norteamericanos protesten, el “pícaro” de Edison (que fue un genio, quién lo duda, pero también un vivillo que patentaba como propios los inventos de sus “empleados” en Menlo Park, primero, y West Orange después) no inventó el cinematógrafo, por cierto, como tampoco —si de ese ingenio mecánico se hubiera tratado— lo hizo antes que los hermanos galos. Como sea, y a pesar del maravilloso, sorprendente y poderoso desarrollo de Hollywood al filo mismo del nuevo siglo, fue la patria de Víctor Hugo la que experimentó primero que nadie con el nuevo y apasionante medio de expresión. Hoy vamos a dar un breve pero cariñoso repaso por la vida y la obra de un absoluto genio; y uno que lo era a pesar del escepticismo que ostentaba acerca de sí mismo. Se consideraba apenas un “comerciante” que buscaba hacer dinero y “complacer al público”, y decía odiar con tesón a los cultores del “cine arte”; empero, su obra integral revela una personalidad fascinante y compleja, un hombre enamorado de lo onírico, lo fantástico y todo lo considerado tabú. Fue uno de los pioneros del cine y el creador —ya nadie lo duda— del “serial cinematográfico”. Se llamó Louis Feuidalle, y los invitamos a penetrar en su atractivo universo.

Fim Noir o Cine Negro: Dos Nombres para el Género que Nos Retrata desde el Subsuelo

por Leonardo L. Tavani        
Bogart como Sam Spade en "El Halcón Maltés"
  Su nombre se evoca en francés, pero sus raíces son eminentemente norteamericanas. Sus estudiosos lo diseccionaron desde la ciudad luz, pero cada fotograma que lo definió brotó del corazón de Tinseltown. Es un estilo, una gramática, un movimiento. Es la noche, la niebla y el humo de un cigarrillo que asfixia el cielorraso de una habitación que apesta. Es la paranoia y el miedo, la pasión y la ciudad; el sexo sucio y la codicia irredenta. Film Noir le sienta bien, pero no le hace justicia; suena demasiado cool como para dibujar una realidad tan amarga. En su propia lengua suena mejor; en la nuestra también. Cuando apareció nadie sabía muy bien cómo clasificarlo. Se impuso porque era inevitable, porque nos reflejaba tal como éramos, no como decíamos ser. Triunfó sobre modas y corrientes hasta definir un modo casi unívoco de ver el mundo; de tolerarlo; de escupirle en el rostro. Es el Cine Negro. Es el lado ‘B’ del relato; de todo relato. Somos nosotros desnudos de toda moral. Bienvenidos al sótano.

“En La Zona Gris (In The Grey)” – Un Guy Ritchie que olvidó cómo hacer Cine.

  Por LEONARDO L. TAVANI Calificación: Regular ★★      No invento nada nuevo, y de hecho decenas de críticos lo han dicho mejor y much...