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"ANGELYNE" : Una Miniserie casi Perfecta y Una Actriz con un Rol Consagratorio

Por Leonardo L. Tavani

Calificación: MUY BUENA ★★★★


    Si cada episodio de serie que he visto a lo largo de mi vida pudiera canjearse por una milla de “viajero frecuente”, podría embarcarme tres veces seguidas hacia el planeta Neptuno sin tener que pagar un centavo. Y si hago la misma cuenta con las películas que vi, la Federación Unida de Planetas me entregaría la llave de la nave estelar Enterprise sin cargo alguno. Bueno, fantaseaba con estas tonterías unos días atrás, antes de disponerme a ver la miniserie Angelyne, que es una biopic en toda regla, justamente porque es un género del cual he llegado a agotarme de tanto exponente (adocenados, la mayoría) al que me he sometido. Pero, y siempre hay un ‘pero’ —sea para bien como para mal—, Angelyne acabó siendo una auténtica bocanada de aire fresco, una cruza de géneros y estilos que construye una narrativa y una estética personalísimas, y que atrapa al espectador desde la primera toma. Y que tiene, además, una poderosísima arma secreta: Emmy Rossum. Verla en la piel (literalmente, créanme) de la enigmática “proto influencer” de los años ‘80s es un espectáculo fascinante, adictivo e hipnótico. Rossum se adueña tanto del personaje autoinventado como de la persona real detrás del mito, y hace con ambos un constructo mágico y peculiar, poderosísimo en su polisemia y plagado de matices multidireccionales. La actriz y cantante de 36 años ha alcanzo, finalmente, el “nirvana”, su “Casablanca”, ese rol que algunos actores buscan por décadas y que nunca les llega. Arruinarlo, rebajarlo a mera macchietta, era una posibilidad cierta y un riesgo demasiado cercano, pero Emmy Rossum no sólo sale airosa del desafío, sino que transforma su actuación en una genuina lección de arte escénico. Más allá del profuso maquillaje y de las muchas capas de prostética necesarias para avejentarla, sorprende como la actriz logra entregarle carnadura y alma a su criatura sin caer jamás en la caricatura.

THE BOYS tercera temporada: episodios 1 al 4. Cuando los planetas se alinean para brindar una propuesta genial


Por Leonardo L. Tavani

Calificación: Excelente ★★★★★

    Se podrían escribir tratados kilométricos acerca de las íntimas razones por las que adherimos a una obra de ficción, y aun así el tema apenas si estaría abordado en su superficie. Si la obra en cuestión es una serie de tevé (o lo que sea que eso signifique en tiempos de streaming), las complejidades serán incluso mayores. Las personas se mueven al vaivén de múltiples pulsiones y es difícil decir cuál de ellas prevalece por sobre otras. Por otra parte, en esta cultura líquida y obsesivamente autorreferencial que es el mundo 2022 discutir la validez del subgénero de superhéroes se ha tornado un imposible. Las infinitas ComicCon, las hordas de cosplayers que lo asaltan todo y la súbita proliferación de una subcultura que se basa en los cómics de superhéroes (desde video games hasta combos de hamburguesas con sus figuras), han consagrado quizás definitivamente su reinado sobre la cultura popular. Y como lo hemos dicho en decenas de otros artículos, tanto los grandes estudios de cine como las cadenas de tevé son hoy día parte importantísima de corporaciones empresariales que nada tuvieron que ver con el arte audiovisual en sus orígenes, y que siguen sin tenerlo incluso ahora que son sus propietarias. Estos holdings poseen medios porque son rentables, y si acaso no lo fueran también le serían útiles, fundamentalmente porque les garantizan controlar una parte del “relato”, o sea de la “opinión pública”, y eso por no citar que además les garantizan publicidad propia y a la carta. Un ejemplo de cada caso: Fox News (hoy propiedad de Disney) manipula asquerosa y repugnantemente la información de todo tipo para ensalzar a su amado Trump y defenestrar al partido Demócrata y al liberalismo en general; y CBS (propiedad de Sony, que también posee los estudios Columbia Pictures), utiliza su estructura para promocionar a los músicos de su sello discográfico, a los filmes del estudio e incluso a los dispositivos electrónicos de la empresa nipona. Como se ve, negocio redondo. Pero a lo que vamos, con todo esto, es que para estas corporaciones los medios audiovisuales sirven para diferentes propósitos que dejan a la industria puramente artística en total desventaja, última en sus agendas. Los superhéroes y los cómics de cualquier otro género son meras herramientas que garantizan audiencias, tickets vendidos, merchandising a granel, publicidad encubierta y —por qué no— manipulación del discurso de época introduciendo (fundamentalmente dirigida hacia la juventud) una astuta agenda de temas como el género y la sexualidad diversa, la ecología (pero sólo la aceptada por cierto “stablishment”) y todo aquello que hoy se adscribe a eso que lábilmente se llama “progresismo”. En definitiva, luchar contra todo esto es una causa perdida. Únete o piérdete.

La Muerte de James Bond: “Sin Tiempo Para Morir” o ‘Réquiem Para Los Nacidos en el Siglo XX’

Por Leonardo L. Tavani

    Les planteo lo siguiente: piensen en una longeva saga cinematográfica, muy lucrativa, que siempre ha despertado pasiones y cuyos filmes son estrenados alrededor del mundo con una regularidad que ya es legendaria. Ahora, y esto es importantísimo, recuerden que la saga de la que hablamos NO PERTENECE ni a la ciencia ficción, ni al género fantástico, ni al terror, ni mucho menos a los cuentos de hadas. O sea que en ella, si algún personaje muere —y mucho más su protagonista— NO VUELVE A LA VIDA EN ABSOLUTO. Los muertos, como en la realidad, muertos están. Entonces, resulta que ustedes van al cine a ver el último estreno de esta saga y llegados al final de la misma ocurre que el protagonista perece. Y no solo muere, sino que vuela en millones de pedacitos, ya que una ráfaga de misiles con “bombas racimo” le cae directamente encima. Es más, en un plano decisivo la cámara se coloca a menos de 35 grados del perfil de este hombre, tomándolo de cuerpo entero, de modo que podamos verlo en plenitud y asistamos a su ordalía. Y allí mismo, al tiempo que el tipo esboza una sonrisa de satisfacción por haber salvado a su mujer e hija, la onda de choque de las bombas arrasa con él en primerísimo plano. O sea, no hay dudas; no hay trampas tampoco. El tipo murió. Tanto, que ni cadáver ha quedado. Se vaporizó. Pues bien, el tipejo en cuestión era James Bond, agente 007 al servicio secreto de Su Majestad. O mejor dicho, era el impostor que había usurpado su nombre y número desde 2006. Y ojo, que nadie se llame a engaño: el hombre que lo interpretó hasta aquí, un tal Daniel Craig, es un actorazo; ni más ni menos. Él no tiene la culpa del atroz mamarracho que le hicieron protagonizar: le dijeron que ahora el espía era un sujeto torturado, autodestructivo y con tendencias suicidas, incapaz de permitirse vivir (cuestionándose todo el tiempo su calidad de asesino al servicio del Estado), y siempre dispuesto a sacrificar todas las cosas por las que vale la puta pena permanecer en esta roca que gira en el espacio. Y lo hizo maravillosamente bien, por cierto. Pero no me quiero ir de tema. Dije que el tipo murió, y punto. Sin embargo, los productores nos avisaron, como siempre, que “James Bond volverá”. No 007, que podría ser cualquiera (la propia Lashana Lynch, de hecho, que aquí interpreta a la nueva 007), sino el mismísimo James Bond. Y así es. Hace rato que están las negociaciones en marcha para elegir al nuevo actor que lo interpretará: Barbara Broccoli declaró hace meses que desea que Cary Fukunaga (director y coautor de este último latrocinio) vuelva a ponerse tras las cámaras del próximo film, y otras cosas por el estilo. Tampoco estará de más que les indique que Felix Leiter, agente de la CIA y posiblemente el único amigo genuino de Bond, también estiró la pata en No Time To Die. Sí señores. Muertito y enterrado. Bahhh, lo de enterrado es un decir, ya que su cadáver se fue hundiendo hasta el fondo del casco de un buque a punto de naufragar, y apenas unos minutos después, cuando el impostor Bond logra escapar y se monta a un improbable bote inflable (igualito al que usaba Bond, el verdadero, en el final de Operación Trueno / Thunderball, en 1965; otro de los ciento y pico de detallitos para fans que la cinta echa por ahí como migajas), dicho buque explota en mil pedazos, vaya uno a saber por qué. Así que tampoco quedan dudas con Leiter: si resucita es pura ficción. Como su amigo 007, que solo lo sobrevivirá media película más, no queda ni cadáver para clonar.

“CRUELLA” – Duelo de Emma’s en una Cinta Que Da en la Diana

Por Leonardo L. Tavani

Calificación: Muy Buena + (★★★★1/2)

    Criticar debidamente a Cruella es todo un desafío, no tanto por el filme en sí mismo, sino más precisamente por todas las razones extra cinematográficas que empañan su decurso. Quiero decir: Cruella arrastra desde el vamos toda una galería de prejuicios —válidos algunos, no tanto otros— que obran a modo del bosque que oculta al árbol. El primero de ellos, Disney. Sí, Disney. Se lee y se escucha en todos lados que la compañía ‘nos tiene cansados con reversionar sus filmes clásicos en “live action”’, ‘que ya agota su empeño por lavarle la cara a sus villanas para hacerlas más políticamente correctas’, ‘que nos tiene podridos con su falta de audacia y originalidad’…. ¡Y que patatín y que patatán! Bueno “muchaches”, el que está podrido soy yo, qué quieren que les diga… Disney empresa es —y nunca dejará de serlo— lo que todos ya saben y conocen al dedillo, y si tanto ansían que cambie entonces ganen dinero, viajen a EE UU, infíltrense en la industria de Hollywood y compren toneladas de acciones de dicha empresa. Otra manera no se me ocurre. El cine yanqui es, hoy día, esta bazofia que vemos en pantalla (con honrosas excepciones, se entiende…), y Disney solo hace aquello que lleva inscrito a fuego en su ADN estructural y nada ni nadie le impedirá hacerlo. Tomémoslo o dejémoslo. Muchos de entre los que tanto se quejan son incapaces de dedicarle una horita a otras cinematografías: afirman a gritos que el cine francés es aburrido, que el cine italiano no existe, que el cine coreano no se entiende una mierda… ¡y más patatín y más patatán! O sea, viven a las puteadas, pero se estrena “Capitán América Parte 16” y corren a verla antes de cepillarse los dientes. Entonces, ¿y si vamos despacito y por partes, y le damos una chance a cada producto sin tanto prejuicio delirante?

"FREAKY: ESTE CUERPO ESTÁ PARA MATAR" - Un Interesante giro Para Una Fórmula Agotada

Por Leonardo L. Tavani

Calificación: Buena plus ★★★+

    Más allá de los géneros cinematográficos, a los que los vanguardistas desprecian con la misma intensidad que al sentido común, los filmes de “fórmula” son ya un clásico en toda regla. Una “fórmula” no es un género en sí mismo, sino una suerte de plantilla argumental que puede aplicarse a diferentes géneros o incluso a un cruce entre ellos. Los filmes de adolescentes, y en particular los de asesinos seriales de púberes, son claramente una fórmula que el cine norteamericano ha explotado hasta el hartazgo. Lejos, lejísimo, han quedado dignos exponentes como Viernes 13 (Friday The 13th; 1980, Sean S. Cunningham) o la “multiclonada” Halloween (ídem; 1978, John Carpenter), a los que tanto la calidad de sus tramas como sus muy dignas realizaciones les valieron un lugarcito eterno en el corazón de los fans del gore y el “slasher”.

“TRYING” y “CASI UNA DUQUESA” (The Duchess) – Dos Miniseries de Comedia que Rompen con Todos Los Moldes

Por Leonardo L. Tavani   

    Trying ("Ciclos")—Excelente (★★★★★)— es una deliciosa miniserie británica coproducida por BBC y Apple TV + que transforma lo que pudo ser un mamotreto dramáticamente intenso en una luminosa comedia urbana poblada por personajes tan humanos como queribles. En seis acotadísimos episodios de apenas 30 minutos se asiste a las divertidísimas desventuras de una parejita de treintañeros londinenses que buscan concebir un hijo pero no lo logran, por lo que deciden —no sin ciertas reticencias— lanzarse a la aventura de adoptar. Claro que aunque Inglaterra no es Argentocracia (o República Burocrática Argentina, como ustedes prefieran), los chicos tendrán que afrontar algunos buenos trámites, ¡cómo no!, antes de enfrentarse al temible comité de admisión de parejas al programa de adopciones. Y como no podía ser de otra manera, tamaña decisión y semejante forma de desnudar la propia intimidad ante un “jurado” de extraños despertará temores, dudas, recelos y no pocas marchas y contramarchas.

"TED LASSO" - Una Serie Magnífica que Reconcilia con la Comedia

por Leonardo L. Tavani

Calificación: Excelente (★★★★★)

    ¿La comedia es un género que debe provocar carcajadas desternillantes en los espectadores? Ciertamente no. La segunda acepción del término en el diccionario de la lengua española dice claramente “obra dramática de cualquier género”, y esto es así porque “drama” quiere decir propiamente “obra perteneciente a la poesía dramática”. O sea, toda representación que posea argumento lógico. Entonces, si la comedia no es ni debe ser por necesidad una sucesión hilarante de gags absurdos, tenemos que una buena comedia es aquella en la que los aspectos más trágicos y amargos de la vida se suavizan a partir de una visión menos subrayada y más esperanzada de las cosas. En la comedia hay conflicto, porque sin conflicto sencillamente no existiría acción dramática alguna, pero el conflicto en la comedia se resuelve por medios no trágicos. Por otra parte, comedia y comicidad no son conceptos análogos. La comicidad es parte del género cómico, que es como deberíamos denominar apropiadamente a las comedias hilarantes y/o absurdas. Las viejas películas mudas de la Kingston, de una bobina, eran comicidad pura. Sus persecuciones a toda velocidad, esos personajes que se daban golpes y tortazos a granel, así como sus policías de ficción que causaban más carcajadas que temor, eran una sucesión más o menos coherente de eventos meramente destinados a hacer reír (un análogo moderno sería la saga de La Pistola Desnuda, por caso). El elemento constitutivo del género cómico es, pues, el gag. La comedia, en cambio, ciertamente contiene o puede contener gags, pero ellos no son ni su esencia ni su conclusión. La comedia, por lo tanto, no necesita arrancar carcajadas ni provocar delirio para ser tal. Es una mirada ácida, pícara, poco complaciente y aguda de la vida y sus circunstancias, y como tal establece un clima narrativo, una pátina estilística que la torna inconfundible.

"EMILY EN PARÍS": UNA NORTEAMERICANA SUELTA EN LA CIUDAD DEL AMOR

por Leonardo L. Tavani

Calificación: Excelente (★★★★★)

    Darren Star no come vidrio. Se formó bien de abajo en las lides de producción aunque también debutó muy temprano como guionista con una divertida comedia romántica de ciencia ficción (extraña mezcla, lo sabemos, pero que en este caso funcionó) titulada Goin’ Time on Planet Earth (1988, Charles Matthau). En 1991 hizo lo propio con If Could Cool Kill (William Dear), en la que Richard Grieco (por entonces una estrella juvenil en ascenso) se convertía en un espía adolescente a la fuerza en medio de un viaje de estudios a Francia. Pero su formación estuvo ligada siempre a la tevé y bajo el paraguas de grandes veteranos del medio, como el muy querido Aaron Spelling (papá de Tori, probablemente el único gran pecado en la vida del creador de El Crucero del Amor), bajo cuyas órdenes supo producir Beverly Hills 90210 y MelrosePlace, entre otras.

“ENOLA HOLMES”: UNA AVENTURA VICTORIANA EN TODA REGLA

 

Por Leonardo L. Tavani

Calificación: Muy Buena + (★★★★ y 1/2)

    La polémica inició, con toda probabilidad, cerca de la década de los ‘30s, cuando la crítica cinematográfica se afianzó como disciplina y comenzó a ganar lugares destacados en los medios gráficos de la época. A medida que los críticos adquirieron mayor consciencia de sí y de su profesión se volvió demasiado natural para ellos dividir a las películas entre “artísticas” (o de “prestigio”) y de pura evasión o “divertimento”. Estas últimas, ciertamente, podían de hecho recaudar cifras astronómicas en taquilla, pero aun así ser sistemáticamente ignoradas o vilipendiadas. Hacia finales de la Segunda Guerra Mundial esta tendencia crítica estaba ya consolidada, de modo que aquellas cintas que los críticos destrozaban impiadosamente eran de hecho las mismas que atraían mayor cantidad de espectadores a las salas. El tiempo pasó, los estudios académicos sobre el cine se multiplicaron, para bien o para mal apareció Cahiers du Cinemá, y un buen día una nueva generación de críticos comenzó a asomar sus cabecitas por sobre la mediocridad general.

“BRIGADA-A” (“The A-Team”): UNA SERIE INOLVIDABLE


Historias en Serie: Las Series Que Hicieron Historia / 3ra Entrega
HOY: Brigada-A
 Emitida por NBC desde el 23 de enero de 1983
al 8 de marzo de 1987. 98 episodios de 45 min. aprox.

Por Leonardo L. Tavani
Un coronel de inteligencia superior, apodado “Aníbal” tanto en honor al célebre caudillo cartaginés como debido a su enorme capacidad para la estrategia; un piloto experto en misiones suicidas que presenta personalidades múltiples; un teniente narcisista, seductor y todo un profesional de la estafa; y por último un sargento fortachón, malhumorado y rebelde, apodado “B.A.” (“bad attitude”/ mala actitud en inglés), cuyas habilidades mecánicas y su capacidad para construir una grúa con un triciclo viejo disculpan su patológico terror a volar… pues bien, ¿este “grupejo” no les suena de algún lado? Seguro que sí, pero si acaso durante los últimos 38 años algunos de ustedes no estaban en la superficie de este planeta, los invitamos a conocer el fascinante mundo del comando clandestino más divertido, temerario e inolvidable del mundo. Para los que tienen la edad del autor será —en cambio— un bienvenido viaje a la nostalgia. Pasen y vean, entonces, esta es la historia de Brigada-A.

DRÁCULA (BBC y NETFLIX): UNA VERSIÓN PARA CELEBRAR – Y Dos Series Más Para Descubrir.

Por Leonardo L. Tavani    

Los invitamos a descubrir el fascinante universo del más reciente estreno de Netflix y BBC, cuya calidad invita a celebrar la capacidad de esta historia clásica por seguir conmoviendo y escalofriando. Como complemento, les brindaremos dos breves comentarios acerca de The Morning Show y V Wars. Acompáñennos.

ZOMBIELAND DOUBLE TAP y JEXI: DOS PERLITAS PARA ALEGRARNOS EL 2020


Por Leonardo L. Tavani       
Nuestro primer artículo del recién estrenado año 2020 estará dedicado a dos estrenos de finales del 2019, uno de los cuales no se estrenó aun comercialmente en nuestro país, y que nos han causado una enorme satisfacción. Hollywood pasa, cómo ignorarlo, por una de las crisis creativas e industriales más profundas de su larga historia. Que de su seno broten dos películas originales, creativas y realizadas con absoluta maestría, no puede menos que brindarnos esperanzas. Acompáñennos a descubrir Zombieland Double Tap y Jexy, dos productos que se las traen. Y un muy buen año para todos.

Series Clásicas: Hoy, “EL AGENTE DE CIPOL” (1964-’68)


Historias en Serie: Las Series que Hicieron Historia
Hoy:
THE MAN FROM U.N.C.L.E. (EL AGENTE DE CIPOL)
EE UU, 1964 – 1968. Intérpretes: Robert Vaughn (Napoleón Solo), David Mc Callum (Illya Kuriakin), Leo G. Carroll (Alexander Weaverly)
Productor y creador: Norman Felton y Sam Rolfe - Musica: Jerry Goldsmith
105 episodios de 60 minutos, los 29 primeros en blanco y negro y el resto en color. Producida por la cadena NBC, emitida entre el 22/09/1964 y el 15/01/1968.
Por Leonardo L. Tavani
En el exclusivo Olimpo de las series de culto, léase aquellas que han superado la prueba del tiempo dejando una huella indeleble en la cultura popular occidental, El Agente de CIPOL es una de las más queridas, recordadas y celebradas. Precursora de la “Bond Manía” que tomaría por asalto al mundo angloparlante a partir del éxito mundial de la saga de filmes del agente 007, The Man From U.N.C.L.E. supo —sin embargo— establecer su propia mitología sin copiar a nadie ni pedir ideas prestadas. Como segundo artículo de nuestra nueva sección “Historias en Serie: Las Series que Hicieron Historia”, nos causa un enorme placer introducirlos al fascinante universo de una serie que nos deleitó en nuestra infancia y que sigue teniendo un lugar de privilegio en el recuerdo del público. ¡¡¡¡¡A por ella!!!!!

“BONDING”, “DICKINSON” y “THE MARVELOUS MRS. MAISEL”: Tres Series que Rompen todos los Moldes y Nadie se Debe Perder.


Por Leonardo L. Tavani
Aunque nos habíamos juramentado no reincidir en los artículos “multicríticas”, volvemos, de manera limitada, a presentarles tres análisis consecutivos de series que nos han causado una duradera y muy grata impresión. Se trata de productos de impecable factura y perfecta realización que merecen de la mayor difusión y que brindan muchísima tela para cortar. Por razones de espacio hemos dejado afuera a Pennyworth (2019), absoluta genialidad ambientada en la Inglaterra de los años ‘60s, aunque en verdad se trata de una realidad alterna; y es en dicho universo paralelo en que se mueve el joven Alfred Pennyworth (el futuro “mayordomo” de Bruce Wayne/Batman), un ex oficial de las SAS que se topará con el misterioso Sr. Wayne y la Srta. Kane, americanos que trabajan para la CIA y quienes lo involucrarán en la contrainteligencia de una conspiración terrorista de ultra derecha. Producción íntegramente británica, la recomendamos vivamente, le brindamos nuestra máxima calificación, pero optamos por no extender el presente trabajo con su análisis. Las que siguen, pues, son nuestras elegidas. ¡Y vaya que valen la pena!

VINCENT PRICE o El Macabro Arte de Estremecer


Por Leonardo L. Tavani
Altísimo, casi interminable, dueño de una figura que imponía presencia y respeto, de aspecto cuidado y siempre impecable, culto y refinado, Vincent Price llegó al cine proveniente del teatro, siendo su impactante voz y su magnífica dicción las que, a la larga, le depositaron en las tenebrosas mazmorras del género de terror, al que dotó de una dignidad actoral que casi nadie había logrado antes. Aunque nunca quiso que se lo recordara únicamente por sus papeles de malvado, ya que había tenido una dilatadísima carrera antes de aquellos, lo cierto es que sin necesidad alguna de prótesis o maquillaje, le bastó con la sorprendente fuerza expresiva de su mirada, con su porte victoriano y su voz inolvidable para hacerlos suyos y reinar en absoluta soledad. Fue un hombre renacentista: coleccionista y marchante de arte, cocinero y exquisito gourmet, crítico gastronómico, crítico de arte, articulista y conferencista, miembro de grupos de lectura y debate, poseedor de tres títulos universitarios y dos doctorados… en fin, un hombre tan singular, y a la vez tan ignorado —tan oculto detrás de su encasillamiento en el género gótico— que merecía un artículo que lo revelase en toda su polifacética magnitud. Acompáñennos a recorrer la vida y la obra de un actor singular y un ser humano de múltiples dimensiones. Vincent Price.

TRAS LAS HUELLAS DE TARZÁN – Breve Historia del “Hombre Mono” en la Gran Pantalla


Por LEONARDO L. TAVANI
Pocas veces en la historia de la literatura popular un autor supo de antemano que su nueva creación sería un rotundo éxito. Pocas o más bien una sola: la de Edgar Rice Burroughs (Chicago, 1875 – Tarzana, 1950) sería la gran excepción que confirmaría la regla. Tarzan of the Apes fue apenas su segundo relato, publicado en la revista All-Story Magazine en octubre de 1912, luego de dar a luz —en febrero de ese año— Una Princesa de Marte, su cuento debut y primero de la saga de John Carter. Esta novela corta pasó sin pena ni gloria y, cuando menos en un principio, no le reportó más que unos pocos dólares. Pero mientras escribía su nueva historia Burroughs percibió claramente que el destino le depararía algo cercano al bronce. Contrario a la usanza de la época y a los métodos de contratación de las revistas “pulp”, el escritor insistió ferozmente (con una previsión digna de un vidente) en conservar todos los derechos de autor y, al siguiente año, registró “Tarzán” como marca. Estos fueron los cimientos sobre los que construyó (junto a las 25 novelas posteriores del célebre personaje) un fabuloso imperio financiero que aún hoy perdura y genera millones de dólares a sus sucesores. Demos un paseo en liana, entonces, para ir tras las huellas de Tarzán.

El ZORRO en el Cine: Una Historia a Pura Aventura


Por Leonardo L. Tavani       

Junto a Tarzán, la Pimpinela Escarlata y Scaramouche, El Zorro ocupa un sitial de privilegio en el universo de los personajes de aventuras, y como era de esperarse, el cine le echó sus garras desde los albores mismos de su historia. Demos entonces un breve paseo por la historia en celuloide del inmortal vengador californiano.
Douglas Fairbanks en el mítico filme mudo

  

“Un Buen Año”: Para Saborear la Vida como al Mejor Vino


Por Leonardo L. Tavani
Calificación: Muy Buena ★★★★

A Good Year (Un Buen Año) Inglaterra, Francia; 2006.
Dirección: Ridley Scott – Guón: Marc Klein- Elenco: Russell Crowe - Albert Finney – Abbie Cornish – Marion Cotillard – Didier Bourdon – Tom Hollander . – Fox y Scott Free Productions, 117 min.-

En la pared de la aséptica oficina se halla un impresionante cuadro de Van Gogh. Luce real. Max pregunta cuánto costó y su jefe y mentor le responde, “u$s 200.000; es una réplica, claro. No creerás que tendría el original aquí, ¿no? Ese está en mi bóveda privada.” Horas después, de vuelta en esa oficina para entregar una respuesta definitoria acerca de su futuro empresarial, Max volverá a formular una pregunta. Con los ojos fijos en el cuadro, inquirirá: “¿Cuántas veces lo ves, Nigel? ¿Cómo cuántas veces bajas a tu bóveda…?”. Esta secuencia, que en realidad pertenece a los minutos finales del filme, encierra la maravillosa sabiduría que se halla esparcida, aquí y allá, por las casi 2 horas de metraje de esta película para disfrutar con todos los sentidos. Y una que vale la pena, por cierto, porque —casi sin quererlo— parece tener el secreto de la vida. Que incluye la ‘felicidad’, ciertamente, pero que es algo mucho más profundo que ella; porque tal vez, luego de muchas vendimias transcurridas, hayamos olvidado cómo vivirla. Cómo saborearla. En fin, esta peli estaba allí desde 2006 pero se nos había escapado por completo, ni siquiera sabíamos de su existencia; y ahora, cuando la descubrimos por accidente, nos hizo un poco más felices: nos dejó una pista más acerca de cómo jugar este mágico juego que se acaba demasiado pronto, pero que siempre vale la pena. La vida es como el vino, y el vino es como el hombre que lo hace. Así es Un Buen Año / A Good Year, y por ello los invitamos a sumergirse en ella. Será toda una celebración.

Roger Corman Y Edgar Allan Poe – Un Encuentro que Redefinió el Terror


Por Leonardo L. Tavani   
  Un buen día, casi inopinadamente, dos mundos muy diferentes se encontraron acaso por casualidad. ‘Acaso’, decimos, porque lo cierto es que estaban inexorablemente destinados el uno para el otro. Se trataba de un cineasta independiente a punto de cumplir 40 años, uno de esos momentos definitorios para la vida de cada hombre, y la obra literaria de uno de los autores más torturados del siglo XIX, el creador de una clase de horror metafísico que haría escuela. Estaban marcados para cruzarse, habrían de colisionar sin remedio y con resultados tan felices para el séptimo arte, que aun hoy late algo del estilo que definieron con su unión, todavía pervive la magia macabra que dieron a luz. Se trataba de Roger Corman y Edgar Allan Poe, tan distintos, tan separados por el tiempo y la muerte… pero tan unidos como si pudieran verse a través de un espectral espejo. Emprendamos un viaje a sus mundos en colisión.

Los Óscars 2019: “Green Book”, “Roma” y una Guerra por la Supervivencia de la Industria


por Leonardo L. Tavani   
  Este último domingo la devaluada versión siglo XXI de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas entregó sus premios anuales, laureando así las producciones estrenadas hasta el 31 de diciembre del año anterior, tal y como lo indican sus reglamentos. La ganadora de la estatuilla mayor resultó ser Green Book (El Libro verde, 2018), coescrita y dirigida por Bobby Farrelly, desbancando a Roma, del mexicano Alfonso Cuarón, y a La Favorita, de Yorgos Lanthimos, la que hemos reseñado ya. ¿Se hizo “justicia”? Veamos si eso, acaso, es siquiera posible.

“En La Zona Gris (In The Grey)” – Un Guy Ritchie que olvidó cómo hacer Cine.

  Por LEONARDO L. TAVANI Calificación: Regular ★★      No invento nada nuevo, y de hecho decenas de críticos lo han dicho mejor y much...