Mostrando las entradas con la etiqueta Artes marciales. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Artes marciales. Mostrar todas las entradas

Cobra Kai 3ra Temporada – Crónica de un desastre anunciado.

Por Leonardo Tavani

Calificación: Regular ★★

           


Nos habíamos impuesto no volver sobre sucesivas temporadas de series que ya habíamos criticado, cosa que hicimos solo excepcionalmente y debido a las cualidades del producto en cuestión (caso de la segunda temporada de Westworld, cuya profundidad ameritaba el esfuerzo), pero en esta ocasión —y debido más que nada al peculiar derrotero de su narrativa— haremos una debida excepción. Se sabe, Cobra Kai nació como una apelación nostálgica al pasado reciente, a esos increíbles años ‘80s en los que todo era posible y hasta se nos permitía el lujo de la esperanza. También como una intrigante mirada a la vida de un perdedor. Pero lo interesante de la serie consistía en el concepto mismo de “perdedor”, ya que no se refería a alguien que hubiera abandonado sus estudios y saltara eternamente de empleos mediocres a otros peores (y que por supuesto no supiera siquiera comprometerse afectivamente con nadie). Está claro que Johnny Lawrence es todo eso y más, pero su condición de perdedor está definida realmente por su notoria incapacidad para elaborar la frustración. No vamos a ponernos sicoanalíticos, pero el concepto de “frustración” es definitorio y determinante para una vida humana saludable, ya que aquellos que no aprenden desde niños a lidiar con ella y superarla no logran convertirse jamás en individuos productivos, libres y autoconscientes. El niño es atávicamente egoísta dado que su condición biológica de dependencia exige de él echar mano de cuanto recurso le procure satisfacer sus deseos y necesidades, pero como es precisamente un “niño” —o sea, un ser cuyo cerebro está todavía en vías de desarrollo y maduración— es incapaz de distinguir ambos factores. O sea, para él lo que desea es igual a lo que necesita.

MULÁN: UNA HISTORIA QUE CRECE Y ATRAPA CON ARMAS NOBLES

por Leonardo L. Tavani

calificación: Muy Buena (★★★★ )

    ¡Y llegó otra heroína, nomás! Pero “attenti”, que esta no usa 9 mm ni se monta sobre unos tacos infartantes, ¡no señor! Esta es más pura que una flor de loto, está conectada con la naturaleza, ama a su familia más que a sí misma y está toda llena de Chi, esa energía vital que anima todas las cosas vivas y que, del modo en que el narrador en off lo explica al principio del filme, se parece más a la Fuerza de Star Wars que a una milenaria tradición espiritual china. Y como no podía ser de otra manera en estos tiempos impregnados de “ideologitis politicarum correctionalis”, tanto Chi resulta un problema porque su poseedor es una nena y no un patriarcalísimo varoncito. Pero papá Huá, que algo malo debe tener en sus genes porque apenas si pudo engendrar dos chancletas y ningún machote, en realidad se desvive por Mulán, a la que le consiente todas las travesuras y todos sus despliegues de Jackiechanismo (o de Bruceleechanismo, o de Jetlichanismo, como gusten), y eso a pesar de que la matrona y casamentera de la comunidad se hace cruces con la nena, quien según parece está a un platito roto de acarrearle la deshonra a su familia.

“AVA” (2020), O DE CÓMO HACER MAL LO QUE ANTES SE HACÍA BIEN


Por Leonardo L. Tavani

Calificación: Regular + (★★y ½)

Se estrenó en la web Ava (2020), película protagonizada por Jessica Chastain —una de las mejores actrices de su generación— y dirigida por Tate Taylor. Retrasados un tanto por nuestros tres artículos  consecutivos acerca de James Bond 007, le dedicaremos finalmente unas líneas, aunque más no sea para lamentarnos sobre el estado del cine actual. Ava trata de una asesina profesional, ex militar de elite, alcohólica recuperada y con los patitos un tanto desalineados, que no se saca de la cabeza la manía de preguntarle a sus víctimas el por qué alguien las querría muertas. Parece ser que esta obsesión, que a priori no tendría mayores consecuencias en su desempeño profesional, le molesta bastante al jefazo de esta discreta organización (Colin Farrel, insoportable como siempre), quien prefiere que se despache a los objetivos sin tanta cháchara ni piripipí.

MONJA GUERRERA y MALDITA – Dos Series de Netflix en el camino del Fantástico


por Leonardo L. Tavani
Netflix no hace nada en pequeño, y la misma semana en que estrena The Old Guard (ver nuestra crítica) lanza también las series fantásticas Warrior Nun y Cursed. Si eso no es saturar al espectador ignoramos por completo el significado de tal concepto. Pero vayamos por la “monja guerrera” (EE UU, España, Canadá, 2020)  Buena + (★★★1/2). Nos hallamos en una lóbrega sala de algo parecido a un convento, en algún lugar de España. Un sacerdote anciano pide los datos de defunción de una jovencita cuyo cadáver está allí mismo, tan inerte como impotente ante los crudos insultos que le propina una monja que, a todas luces, no la quería nada. La religiosa se niega de plano a brindar las causas de la muerte y el sacerdote no parece encontrar las fuerzas para obligarla. De pronto, una explosión vuela la entrada y desde el caos y la confusión surgen unas mujeres ataviadas como ninjas que cargan a una de las suyas gravemente herida.

COBRA KAI: “Karate Kid” 34 años Después

Por Leonardo Tavani
Calificación: Muy Buena ★★★★
Cobra Kai (Ídem) EE UU, 2018.
Serie de Tevé presentada por Youtube on demand
10 episodios de 30 minutos.
            En 1984, en ocasión de su estreno, el gran crítico Roger Ebert escribía que no deseaba en absoluto ver The Karate Kid. Cuenta que le echó una mirada al título y de inmediato pensó que se trataba de (a) una secuela de Toenails of Vengeance (sic en el original), o (b) una aventura tipo Ricky Schroder contra el Megaloth Man (sic). “I was completely wrong”, dice al final de la frase. No hace falta traducción. En Argentina el filme se estrenó al año siguiente, principios de 1985, y los que sí fuimos con ganas a verla teníamos (como este humilde escriba) 16 años. O algo menos. O apenas poco más. Y a esa edad íbamos a ver cualquier cosa que en su título contase con expresiones como “karate”, “kung-fu”, “combat” o “killer”. Lo que no imaginábamos, a igual que Ebert, es que nos toparíamos con la más conmovedora, movilizante y a la vez divertida, atrapante y vibrante historia de amistad como pocas veces se había visto antes.

“En La Zona Gris (In The Grey)” – Un Guy Ritchie que olvidó cómo hacer Cine.

  Por LEONARDO L. TAVANI Calificación: Regular ★★      No invento nada nuevo, y de hecho decenas de críticos lo han dicho mejor y much...