Hará
poco más de un mes y medio, si es que el alzhéimer no nos pisa los talones, se
estrenó en plataformas (y por supuesto que está disponible en todos los sitios
de descarga) Rebecca (2020, Ben Wheatley), la nueva versión —o mejor dicho, la nueva adaptación
de la novela, que no una remake— de la novela homónima de Daphne Du Maurier,
cuestión que tanto su director como los productores se encargaron de resaltar.
Ahora bien, e independientemente de su calidad (vistosa, pero endeble…), tanto
esta versión (algo más fiel a la novela que la magistral de Hitchcock, dado que
no tuvo que soportar la censura de 1940) como la protagonizada por Joan
Fontaine y sir Laurence Olivier, se permiten jugar con el gótico victoriano
(mucho más la del Maestro, por supuesto) porque precisamente eso se halla en el
corazón de la novela. La ignota protagonista (en el libro, así como en sus dos
traslados al celuloide, jamás se la llama por su nombre propio) vive dos
realidades: la de Francia, asistiendo a su antipática empleadora —en donde
conoce a Max de Winter—, que es
totalmente mundana y luminosa, y la de Manderley —la tenebrosa mansión dominada
por el espíritu feroz de la difunta Rebecca— bajo cuyo embrujo Max se torna
hostil y frío, mientras que la tétrica señora Danvers, el ama de llaves que no
puede ni quiere ocultar su desdén por la intrusa que viene a suplantar a su
adorada ama, se transforma rápidamente en un ser ubicuo y despiadado, lista
para hacer trastabillar a cada ocasión a la nueva señora De Winter. Con mayor o
menor fortuna, ambas cintas son thrillers psicológicos unidos a un drama
romántico gótico, y como tales permiten a sus espectadores imbuirse en sus
climas opresivos sin que lo que ocurre se perciba como artificial o forzado.
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"GAMBITO DE DAMA" (The Queen's Gambit/NETFLIX): UNA ACTRIZ ASOMBROSA PARA UNA MINISERIE MEMORABLE
Por Leonardo L. Tavani
Calificación: Excelente ★★★★★
A modo de introducción, una
apostilla personal: un amigo, luego de leer nuestra crítica a la serie Ted
Lasso, se lamentó por no interesarse en absoluto por el fútbol, lo que
a su modo de ver le impedía acercarse a esta magnífica comedia. Nuestra
respuesta consistió también en un lamento, solo que en este caso se debió a la
decepcionante comprobación de que habíamos fracasado a la hora de intentar
explicar las virtudes del producto de marras. Porque ni Ted Lasso ni ninguna otra
historia cuya trama gire en torno a una actividad humana específica (sea esta un
deporte o una vocación artesanal) requiere en absoluto conocimiento previo de
tal actividad ni muchísimo menos que ella le guste o siquiera le importe al
espectador. Sería algo así como pretender que El Diablo Viste a la Moda
(The Devil Wears Prada, 2006; David
Frankel), filme que este crítico ama, fuera visto únicamente por personas
involucradas en la industria de la moda. Un absurdo. Por el contrario, este
tipo de historias resultan fascinantes precisamente porque nos abren una
ventanita a un universo que nos resulta ajeno pero que a la vez nos despierta
una morbosa curiosidad, y ciertamente que lo auténticamente importante en ellas
es la cuestión humana que late y se mueve dentro de ese tal universo.
"POCO ORTODOXA" - O de Cómo Arriesgarlo Todo por la Propia Libertad
POCO ORTODOXA (UNORTHODOX)
Alemania/EE UU, 2020.-
Miniserie de 4 episodios lanzada por NETFLIX.
Por Leonardo L.
Tavani
Calificación: Excelente ★★★★★
Poco
Ortodoxa (Unorthodox, EE
UU-Alemania; 2020) es la miniserie presentada por Netflix que más se acerca a
la perfección absoluta. Conmovedora, “conmocionante”, profunda, bella y
descarnada… con toda probabilidad no existan suficientes adjetivos en la lengua
castellana para elogiarla como merece. En apenas cuatro episodios se asiste a
la más impactante ruptura de cadenas de que se tenga registro… y atención que no
son cadenas que únicamente se puedan adjudicar al patriarcado, ¡qué va!, sino
que gran parte de sus eslabones han sido minuciosa y pacientemente forjados por
otras mujeres, todas ellas bien capaces de defender el status quo de su
micro-comunidad con una ferocidad y un desprecio hacia sus “hermanas” más
díscolas que solo puede mover a compasión.
¿Sorprende que usemos esta última palabra…? Pues no debería, puesto que estas
damas merecen no ya nuestro odio o desprecio, sino la más firme compasión, ya
que están completamente subsumidas por un sistema de creencias y valores que
las conduce a aferrarse al escaso margen de libertad que poseen con uñas,
dientes y sus propios huesos. Las pocas que osan cuestionar siquiera una coma de sus dogmas y costumbres
merecen el anatema. Pero no nos adelantemos.
DRÁCULA (BBC y NETFLIX): UNA VERSIÓN PARA CELEBRAR – Y Dos Series Más Para Descubrir.
Por Leonardo L.
Tavani
Etiquetas:
1 estrella,
5 estrellas,
Actores,
Actrices,
ciencia-ficción,
comedia dramática,
discusión,
drama,
gore,
Hollywood,
horror,
humor,
melodrama,
opinión,
religión,
serie,
suspenso,
terror,
thriller
“Jessica Jones; Tercera Temporada”: Otro viaje descarnado al universo dramático de Marvel
Por Leonardo L. Tavani
Calificación:
Excelente ★★★★★
Jessica Jones. EE UU,
2019.
Producción de Marvel, ABC y Netflix.
Dirección:
Melissa Rosenberg (Creadora), Simon Cellan Jones, S.J. Clarkson, David Petrarca, Stephen Surjik, Uta Briesewitz, John Dahl,
Billy Gierhart, Rosemary
Rodriguez, Michael Rymer -Guión: Brian
Bendis, Melissa Rosenberg, Michael Gaydos, Jenna Reback, Dana Baratta - Elenco: Krysten Ritter, Rachael Taylor, Mike Colter,
Carrie-Anne Moss, Erin Moriarty,
Wil Traval, Ryan Farrell, Susie Abromeit, Eka Darville.-
Temporada de 13 episodios, por Netflix.-
¿Por qué causa
volveríamos a Marvel’s Jessica Jones si el año anterior le dedicamos un
extenso y sesudo artículo a sus, hasta entonces, dos magníficas temporadas? La
respuesta es sencilla: a causa de la asfixiante angustia que transmite cada
fotograma de sus impecables 13 episodios. A priori, nuestras palabras
parecerían más una propaganda en contra de la serie que una ferviente
invitación a recorrerla. Después de todo, ¿quién en su sano juicio desearía
angustiarse más de lo que la realidad ‘argenta’ le propone? Pues todo aquel con
sangre en las venas, ya que —más allá del obvio deseo de evasión que la
industria del entretenimiento satisface— toda serie nos mueve, inexorablemente,
a unirnos emocionalmente con su/s protagonista/s; nos aliamos a su pathos y sufrimos con su trágico ethos… en fin, por paradójico que
parezca, nuestra inmersión en el camino “expiatorio” del héroe/heroína nos
aleja proporcionalmente de nuestro personal devenir. Por ello existe el Drama y
la Tragedia, y a nadie en su sano juicio se le ocurriría censurar a Sófocles o
a Shakespeare por considerarlos dañinos para la moral popular…!!! Por todo lo dicho, y por mucho, muchísimo más, bien vale la pena ver la 3ª temporada de
Jessica
Jones; y por carácter transitivo —ya que París bien vale una misa— no podemos eludir la necesidad de escribir acerca
de ella. Allá vamos.
Etiquetas:
5 estrellas,
acción,
Actrices,
ciencia-ficción,
crimen,
discusión,
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feminismo,
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melodrama,
opinión,
policial negro,
serie,
sexo,
superhéroes,
suspenso,
thriller,
Tragedia griega
Krzysztof Kiéslowski y su Trilogía “Tres Colores: Azul; Blanco; Rojo”: Un Canto de Amor al Cine y a la Libertad para Crear
Por Leonardo Tavani
Calificación: Excelente ★★★★★
(La calificación es tanto para los tres
filmes por separado como en conjunto)
Tres Colores:Azul (Trois Couleurs : Bleu)
Francia-Suiza-Polonia, 1993.
Elenco: Juliette Binoche, Benoit Regent, Emmanuelle Riva, Florence Pernel.
100 min.-
Tres Colores:Blanco (Trois Couleurs: Blanc) Francia-Polonia,
1994.
Elenco: Julie Delpy, Janusz Gajos, Zbigniew Zamachowski, Jerzy Stuhr.
92 minutos.-
Tres Colores:Rojo (Trois Couleurs:
Rouge) Francia-Polonia-Suiza, 1994.
Elenco: Irène Jacob, Jean-Louis Trintigant, Federique Feder, Jean-Pierre
Lorit
99 min.-
Equipo
técnico de la trilogía:
Dirección:
Krzysztof Kiéslowski – Fotografía: Edward Klosinski – Música: Zbigniew Preisner
- Escritas por: Kiéslowski y Krzysztof Piesiewicz.-
INTRODUCCIÓN
Viajemos
imaginariamente a la Polonia de 1941. La ocupación Nazi ha sido particularmente
despiadada con esa nación. Hogar de la mayor comunidad judía de Europa, el
añejo antisemitismo polaco mostró su peor cara durante esa trágica encrucijada
histórica, dividiendo amargamente a una sociedad casi impotente ante la
siniestra maquinaria de muerte alemana. Nadie confiaba en nadie. La delación
era pan cotidiano. En los guetos judíos se luchaba por la supervivencia en
condiciones espeluznantes y la vida, en general, no valía un centavo. Con ese
marco de horror, en ese ambiente irrespirable, nacía el 27 de junio de ese año Krzysztof Kiéslowski.
Como a todos los de su generación, las heridas de la guerra modelaron tanto su
formación ética, moral, espiritual y —claro está— artística. Apenas tuvo uso de
razón sus ojos vieron como la ocupación soviética trocaba un amo por otro, como
se uniformaban la cultura, la educación, el pensamiento y la opinión. No
existía la fraternidad, sino una
obligada “solidaridad” determinada
por el todopoderoso Estado, que en realidad se erigía en el “Socio del Silencio” de cada trabajador.
No existía la igualdad —ni ante la
ley, ni de ningún otro tipo— ya que ese mismo Estado, en nombre de Marx y
Lenin, decidía quién cumplía correctamente con las directrices superiores y
quién merecía castigo por evadirlas, favoreciendo la delación y el espionaje
intrasocial como sustitución de una sana meritocracia. Y por último, no existía
ni rastros de libertad, ya que todo
lo humano —todo lo que nos define como seres con libre albedrío— estaba sujeto
a la más férrea censura, a la más poderosa maquinaria de moldear cerebros,
voluntades y creatividad que se haya visto. Y todo en nombre de la liberación del proletariado, ese al que
hay que reeducar (a garrotazos) para que aprenda a lamer la mano que lo oprime
en su nombre.
El Sueño Americano, Lado “B”
Por Leonardo Tavani
Calificación: Excelente (★★★★★)
Showgirls (USA, 131 min.).
Carolco/ MGM-UA
Dirección: Paul Verhoeven. Guión: Joe Eszterhas.
Elenco: Gina Gershon, Elizabeth
Berkley, Kyle MacLachlan, Glenn
Plumier, Robert Davi, Greg Travis y Gina
Rivera.-
¿Qué el sexo es una forma de poder? ¿Qué la sexualidad puede usarse como un arma? ¿No me digan? ¡Chocolate por la noticia...! OK, digamos que Nomi Malone también lo sabe. O lo intuye, que viene a ser lo mismo. O lo viene poniendo en práctica desde hace rato, que viene a ser lo mismo de lo mismo. Y sabe cuidarse, ojo con echársele encima así como así. La chica porta una navaja casi tan afilada como su ambición. Y sabe usarla. Igual que sabe usar su vulva y todo el resto. Cuando quiere, como quiere; dónde quiere ya no es tan seguro; en fin, que en el pasado tal vez no pudo elegir ninguna de esas cosas, porque sobrevivir tiene sus bemoles. Tampoco tenemos que estar muy seguros de que Nomi se llame Nomi, como no nos consta que sepa bailar profesionalmente, aunque es cierto que hay múltiples formas de mover el cuerpo y ella parece dominar varias.
Entonces, la luz se
hace. Del fundido a negro al sol de la carretera. Y las montañas. Y el Estado
de Nevada ahí nomás. Y en Nevada está Las Vegas, la ciudad que no es ciudad, el
lugar del no lugar, el sitio del neón perpetuo, el oropel ocultando el oro, el
terciopelo cubriendo la propia piel a jirones. Y la chica quiere ir allí,
porque todo lo que encandila atrae. Atrae y promete. Y todo lo que promete encuentra un oído atento y
dispuesto, porque cuando se huye de algo, muy especialmente del propio pasado,
se escuchan siempre las melifluas voces que auguran el cambio milagroso. Para
dejar de ser lo que se es. O lo que se fue.
O aquello que no podemos abandonar ni en una banquina ni en una maleta, porque sigue adherido a nuestro pellejo interior, ese que oculta algo parecido a una máquina que bombea sangre. Sentimientos no, por supuesto. Para eso se necesita ser humano, y cuando se quiere olvidar, ser otro, se deja de ser humano; nos convertimos en títeres de la negación. Y eso trae consecuencias. Pregúntenle a Nomi, si no me creen, ¿pero no les dije antes que acaso no se llame Nomi? Se sabe, los nombres pueden ocultar. Y pueden develar.
O aquello que no podemos abandonar ni en una banquina ni en una maleta, porque sigue adherido a nuestro pellejo interior, ese que oculta algo parecido a una máquina que bombea sangre. Sentimientos no, por supuesto. Para eso se necesita ser humano, y cuando se quiere olvidar, ser otro, se deja de ser humano; nos convertimos en títeres de la negación. Y eso trae consecuencias. Pregúntenle a Nomi, si no me creen, ¿pero no les dije antes que acaso no se llame Nomi? Se sabe, los nombres pueden ocultar. Y pueden develar.
Cuando ella se suba
a la camioneta del vaquero que la levanta en la ruta, creyendo que la tendrá
fácil, éste se encontrará con la navaja en su rostro. Se los dije, la chica es
brava. Y él es machista, tanto que a la tercera frase que dice, Malena Pichot querrá
degollarlo con un tramontina desafilado, así que mejor no le recomendemos esta
peli. Le va a hacer mal. Y con qué necesidad...!!!
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