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“LA BESTIA ESTELAR”: Doctor Who celebra su 60 aniversario recuperando toda la magia Perdida

Por Leonardo L. Tavani

Calificación: Muy Buena ★★★★

El sábado último regresó la mítica serie Doctor Who. Lo hizo con el primero de los tres episodios especiales que celebran los 60 años de historia de esta maravillosa saga de ciencia ficción, The Star Beast (La Bestia Estelar). Por cierto, al escribir “regresó” estoy queriendo decir mucho más de lo que indica el simple enunciado, ya que Doctor Who había sido “asesinada” por su último showrunner, el criminal Chris Chibnall, con la cómplice anuencia de BBC, por supuesto, cadena histórica que a contrapelo de su propia política descuidó uno de sus activos más señeros y amados. No les salió gratis, y amén de la progresiva pérdida de audiencia y la ya clásica y constante batalla del fandom en las redes, la compañía (que es estatal, pero con un inteligente sistema de asociaciones con capitales privados) comenzó a perder dinero con el envío. No podía durar, y luego de echar al anterior director de la cadena, se optó por un plan de renovación integral que incluyó —como no podía ser de otro modo— el relanzamiento con bombos y platillos de la serie estrella de la emisora. El hecho de que el a punto de fenecer año 2023 fuera el del sexagésimo aniversario del estreno de Doctor Who sirvió en bandeja el motivo del reboot. Si el especial del 50 aniversario, The Day of the Doctor (2013), había sido un evento de magnitudes bíblicas, estrenado además en cines y en 3-D, no podía esperarse menos de esta desesperada movida por resucitar la saga. Sería una serie de tres especiales protagonizados por la dupla más querida y añorada por todos, David Tennant y Catherine Tate, esta última de regreso en su entrañable rol de Donna Noble. Nada podía fallar, excepto que las últimas temporadas habían sido tan, pero tan desastrosas que muchos habíamos perdido la fe en la capacidad de la TARDIS por llevarnos de vuelta al universo de la imaginación. Así que sí, mucho podía fallar. No imaginan cuanto. ¿Y saben qué…? Pues…, nada falló. Okay, no será el nirvana de la serie, tampoco emulará los más electrizantes y dramáticos momentos que nos legara Steven  Moffat como guionista y showrunner, pero lo cierto es que The Star Beast nos devolvió al Doctor enterito y perfectamente reconocible. Al fin.

“INDIANA JONES Y EL DIAL DEL DESTINO”: La peor Despedida para un Personaje Legendario

Por Leonardo L. Tavani

Calificación: MALA

    Decadencia”. Esta es la palabra que se repite en mi mente cada vez que pienso en la vomitiva, atroz, espantosa y nauseabunda experiencia que implica padecer las dos horas y media de ese esperpento disfrazado de película titulado Indiana Jones y el Dial del Destino. Decadencia en todos los sentidos posibles y en todas las direcciones que se quieran tomar. Decadencia de la cultura general (vean si no cómo la elogian millares de usuarios de las redes y demás yerbas, así como numerosos críticos que parecen más hábiles a la hora de hablar sobre ‘running’ que acerca de cine…), decadencia de la otrora más poderosa industria cinematográfica (hoy un páramo yermo), decadencia de los propios miembros de dicha industria (si esto es lo que queda de James Mangold, del hombre que alguna vez dirigió Copland, e incluso Logan, pues mejor ahogarse en alcohol), decadencia de las grandes corporaciones y de los estudios que controlan (antes, como brillantemente mostró The Offer, también mandaba el dinero, pero hasta los tiburones de las finanzas se dejaban seducir por una idea y le daban luz verde a proyectos como El Padrino), decadencia —física y por qué no moral— de los últimos exponentes del antes llamado “star system” (¿cómo definir, si no, la decisión egoísta e insensata de Harrison Ford, permitiendo así que este esperpento exista? ¿Acaso necesitaba más dinero para comprarse una mesita de luz de mármol de Carrara?), decadencia de todo el gremio de guionistas —y de las universidades y los docentes que allí enseñan tal arte, hoy definitivamente perdido— quienes no pueden darle sentido ni contexto a una historia sin evidenciar que sus encéfalos están por debajo, evolutivamente, del de los asnos y los babuinos. Y por último, decadencia de todos nosotros, los mayores de 50 años que vimos estas joyas del cine en plena adolescencia y que así y todo, plenamente conscientes de que nos van a ofrecer estiércol, les obsequiamos nuestro laboriosamente ganado dinero a estos tránsfugas yendo a una sala de cine. O a una caja de zapatos XL, mejor dicho, ya que hasta eso nos han quitado: cuando pienso que vi Indiana Jones y el Templo de la Perdición en el viejo, original y maravilloso cine Gran Rocha, de la ciudad de La Plata, que tenía una pantalla gigantesca, un audio espléndido y una arquitectura portentosa, no puedo menos que aceptar que sí, que todo tiempo pasado fue irremisiblemente mejor.

"Quiero Bailar Con Alguien": Una mediocre y decepcionante aproximación a la vida de Whitney Houston

Por Leonardo L. Tavani

Calificación: REGULAR ★★

    Parece una ironía que este extenso período de casi cinco meses sin actividad en el blog (debido a una crisis de salud de un ser querido, concluida de la peor manera) se haya abierto con la crítica a una biopic, y que finalmente se cierre con otra (más allá del formato que las separa, dado que una fue una miniserie y la que nos ocupa una película en toda regla). Lo cierto es que Angelyne resultó una grata sorpresa, una feliz vuelta de tuerca a un género gastado y habitualmente complaciente, mientras que Quiero Bailar con Alguien (Whitney Houston: I Wanna Dance with Somebody, 2022) es una anodina y soporífera muestra de cómo instrumentalizar las tragedias personales de los artistas para seguir vendiendo y explotando aquello que bien hicieron en vida. Veamos.

"ANGELYNE" : Una Miniserie casi Perfecta y Una Actriz con un Rol Consagratorio

Por Leonardo L. Tavani

Calificación: MUY BUENA ★★★★


    Si cada episodio de serie que he visto a lo largo de mi vida pudiera canjearse por una milla de “viajero frecuente”, podría embarcarme tres veces seguidas hacia el planeta Neptuno sin tener que pagar un centavo. Y si hago la misma cuenta con las películas que vi, la Federación Unida de Planetas me entregaría la llave de la nave estelar Enterprise sin cargo alguno. Bueno, fantaseaba con estas tonterías unos días atrás, antes de disponerme a ver la miniserie Angelyne, que es una biopic en toda regla, justamente porque es un género del cual he llegado a agotarme de tanto exponente (adocenados, la mayoría) al que me he sometido. Pero, y siempre hay un ‘pero’ —sea para bien como para mal—, Angelyne acabó siendo una auténtica bocanada de aire fresco, una cruza de géneros y estilos que construye una narrativa y una estética personalísimas, y que atrapa al espectador desde la primera toma. Y que tiene, además, una poderosísima arma secreta: Emmy Rossum. Verla en la piel (literalmente, créanme) de la enigmática “proto influencer” de los años ‘80s es un espectáculo fascinante, adictivo e hipnótico. Rossum se adueña tanto del personaje autoinventado como de la persona real detrás del mito, y hace con ambos un constructo mágico y peculiar, poderosísimo en su polisemia y plagado de matices multidireccionales. La actriz y cantante de 36 años ha alcanzo, finalmente, el “nirvana”, su “Casablanca”, ese rol que algunos actores buscan por décadas y que nunca les llega. Arruinarlo, rebajarlo a mera macchietta, era una posibilidad cierta y un riesgo demasiado cercano, pero Emmy Rossum no sólo sale airosa del desafío, sino que transforma su actuación en una genuina lección de arte escénico. Más allá del profuso maquillaje y de las muchas capas de prostética necesarias para avejentarla, sorprende como la actriz logra entregarle carnadura y alma a su criatura sin caer jamás en la caricatura.

"EL SEÑOR DE LOS ANILLOS: LOS ANILLOS DE PODER" (episodios 1 a 3) Un Fiasco Decepcionante a la Espera de una Brújula

Por Leonardo L. Tavani

Calificación: REGULAR ★★

    Siempre es complicado cuando hay zapatos difíciles de llenar. Antes que nada y antes que todo está —estaba— El Señor de los Anillos, la monumental novela de John Ronald Reuel Tolkien (1892-1993), una obra superior, profunda, polisémica y sencillamente maravillosa. Como acaba de decir Chato en su canal de youtube (se trata de un ex ejecutivo y productor canadiense que trabajó años para ABC y luego para NBC, que utiliza este seudónimo para diseccionar con mucho humor a la industria audiovisual norteamericana), “siempre se dice ‘El Señor de los Anillos’ de Peter Jackson, pero la verdad es que deberíamos decir ‘El Señor de los Anillos’ de Tolkien”. Y es cierto. El neozelandés creó una trilogía de filmes superiores que ya han entrado por derecho propio a la historia grande del cine, pero todo su arte y todo su oficio serían nada si no estuviera Tolkien detrás. Es un director singular y por demás talentoso, pero cuando quiso traer al siglo XXI su filme favorito de la infancia, King Kong (1933), el resultado fue un completo fiasco. Sé que esta opinión no es ni mayoritaria ni popular, pero tampoco es una opinión, es el resultado del análisis serio de las cualidades cinematográficas de su remake de 2005, las cuales se echan en falta a lo largo de gran parte de su kilométrico metraje. Más nunca es mejor, y algo parecido le ocurrió con su siguiente trilogía basada en la breve novela El Hobbitt, alargada hasta la náusea para “llenar” tres filmes que superaron las 9 horas totales de metraje.

THE BOYS tercera temporada: episodios 1 al 4. Cuando los planetas se alinean para brindar una propuesta genial


Por Leonardo L. Tavani

Calificación: Excelente ★★★★★

    Se podrían escribir tratados kilométricos acerca de las íntimas razones por las que adherimos a una obra de ficción, y aun así el tema apenas si estaría abordado en su superficie. Si la obra en cuestión es una serie de tevé (o lo que sea que eso signifique en tiempos de streaming), las complejidades serán incluso mayores. Las personas se mueven al vaivén de múltiples pulsiones y es difícil decir cuál de ellas prevalece por sobre otras. Por otra parte, en esta cultura líquida y obsesivamente autorreferencial que es el mundo 2022 discutir la validez del subgénero de superhéroes se ha tornado un imposible. Las infinitas ComicCon, las hordas de cosplayers que lo asaltan todo y la súbita proliferación de una subcultura que se basa en los cómics de superhéroes (desde video games hasta combos de hamburguesas con sus figuras), han consagrado quizás definitivamente su reinado sobre la cultura popular. Y como lo hemos dicho en decenas de otros artículos, tanto los grandes estudios de cine como las cadenas de tevé son hoy día parte importantísima de corporaciones empresariales que nada tuvieron que ver con el arte audiovisual en sus orígenes, y que siguen sin tenerlo incluso ahora que son sus propietarias. Estos holdings poseen medios porque son rentables, y si acaso no lo fueran también le serían útiles, fundamentalmente porque les garantizan controlar una parte del “relato”, o sea de la “opinión pública”, y eso por no citar que además les garantizan publicidad propia y a la carta. Un ejemplo de cada caso: Fox News (hoy propiedad de Disney) manipula asquerosa y repugnantemente la información de todo tipo para ensalzar a su amado Trump y defenestrar al partido Demócrata y al liberalismo en general; y CBS (propiedad de Sony, que también posee los estudios Columbia Pictures), utiliza su estructura para promocionar a los músicos de su sello discográfico, a los filmes del estudio e incluso a los dispositivos electrónicos de la empresa nipona. Como se ve, negocio redondo. Pero a lo que vamos, con todo esto, es que para estas corporaciones los medios audiovisuales sirven para diferentes propósitos que dejan a la industria puramente artística en total desventaja, última en sus agendas. Los superhéroes y los cómics de cualquier otro género son meras herramientas que garantizan audiencias, tickets vendidos, merchandising a granel, publicidad encubierta y —por qué no— manipulación del discurso de época introduciendo (fundamentalmente dirigida hacia la juventud) una astuta agenda de temas como el género y la sexualidad diversa, la ecología (pero sólo la aceptada por cierto “stablishment”) y todo aquello que hoy se adscribe a eso que lábilmente se llama “progresismo”. En definitiva, luchar contra todo esto es una causa perdida. Únete o piérdete.

El Misterio de Soho (Last Night in Soho). Inteligente propuesta que se queda a mitad de camino

 

Por Leonardo L. Tavani

Calificación: Buena ★★★

    El Misterio de Soho (Last Night in Soho) es una película bifronte; aquella que imaginó su director y coguionista, Edgard Wright (Shaun of the Dead; Hot Fuzz; Baby Driver), y la otra, la que finalmente vio la luz este último jueves. La vara estaba muy alta porque el director, guionista, productor y actor británico tiene un don natural para la ironía y el sarcasmo, un estilo visual muy definido (junto a un sentido estético admirable, por cierto) y un confeso amor por la década de los ‘60s y su cultura. Si bien Cruella es una gran película (subvalorada por muchos, pero muy por encima de las expectativas generales), si Wright hubiera sido su director habría sido todavía mucho mejor. Es contra fáctico, lo sabemos, pero no deja de ser un juego especulativo perfectamente válido. Ahora bien, esta cruza entre thriller psicológico, giallo y horror metafísico ambientado en el mundo de la moda del Swingin’ London —Carnaby Street con toda su magia sesentona a la cabeza— debería explotar con toda su locura apenas pasado el primer acto, pero lo cierto es que nunca lo hace. O lo hace a medias, lo que es todavía mucho peor. Veamos por qué.

DETRÁS DE SUS OJOS (BEHIND HER EYES): O La Insoportable Levedad del Golpe de Efecto

Por Leonardo L. Tavani

Calificación: Mala ()


    Hará poco más de un mes y medio, si es que el alzhéimer no nos pisa los talones, se estrenó en plataformas (y por supuesto que está disponible en todos los sitios de descarga) Rebecca (2020, Ben Wheatley), la nueva versión —o mejor dicho, la nueva adaptación de la novela, que no una remake— de la novela homónima de Daphne Du Maurier, cuestión que tanto su director como los productores se encargaron de resaltar. Ahora bien, e independientemente de su calidad (vistosa, pero endeble…), tanto esta versión (algo más fiel a la novela que la magistral de Hitchcock, dado que no tuvo que soportar la censura de 1940) como la protagonizada por Joan Fontaine y sir Laurence Olivier, se permiten jugar con el gótico victoriano (mucho más la del Maestro, por supuesto) porque precisamente eso se halla en el corazón de la novela. La ignota protagonista (en el libro, así como en sus dos traslados al celuloide, jamás se la llama por su nombre propio) vive dos realidades: la de Francia, asistiendo a su antipática empleadora —en donde conoce a Max de Winter—,  que es totalmente mundana y luminosa, y la de Manderley —la tenebrosa mansión dominada por el espíritu feroz de la difunta Rebecca— bajo cuyo embrujo Max se torna hostil y frío, mientras que la tétrica señora Danvers, el ama de llaves que no puede ni quiere ocultar su desdén por la intrusa que viene a suplantar a su adorada ama, se transforma rápidamente en un ser ubicuo y despiadado, lista para hacer trastabillar a cada ocasión a la nueva señora De Winter. Con mayor o menor fortuna, ambas cintas son thrillers psicológicos unidos a un drama romántico gótico, y como tales permiten a sus espectadores imbuirse en sus climas opresivos sin que lo que ocurre se perciba como artificial o forzado.

"GAMBITO DE DAMA" (The Queen's Gambit/NETFLIX): UNA ACTRIZ ASOMBROSA PARA UNA MINISERIE MEMORABLE

Por Leonardo L. Tavani

Calificación: Excelente ★★★★★

    A modo de introducción, una apostilla personal: un amigo, luego de leer nuestra crítica a la serie Ted Lasso, se lamentó por no interesarse en absoluto por el fútbol, lo que a su modo de ver le impedía acercarse a esta magnífica comedia. Nuestra respuesta consistió también en un lamento, solo que en este caso se debió a la decepcionante comprobación de que habíamos fracasado a la hora de intentar explicar las virtudes del producto de marras. Porque ni Ted Lasso ni ninguna otra historia cuya trama gire en torno a una actividad humana específica (sea esta un deporte o una vocación artesanal) requiere en absoluto conocimiento previo de tal actividad ni muchísimo menos que ella le guste o siquiera le importe al espectador. Sería algo así como pretender que El Diablo Viste a la Moda (The Devil Wears Prada, 2006; David Frankel), filme que este crítico ama, fuera visto únicamente por personas involucradas en la industria de la moda. Un absurdo. Por el contrario, este tipo de historias resultan fascinantes precisamente porque nos abren una ventanita a un universo que nos resulta ajeno pero que a la vez nos despierta una morbosa curiosidad, y ciertamente que lo auténticamente importante en ellas es la cuestión humana que late y se mueve dentro de ese tal universo.

“LEJOS” (“AWAY”): Una Gran Apuesta de Netflix Que Cumple Y Atrapa

por Leonardo L. Tavani

Calificación: MuyBuena (★★★★)

    Empecemos por el principio, lo que no por obvio deja de ser importante. Y en este caso importa, puesto que Away nos presenta un obstáculo muy importante para sortear apenas se dispone el espectador a verla, que es el de la propia naturaleza de su trama. Pareciera que una gigantesca pancarta con la leyenda “warning” (peligro) se posara sobre el televisor al momento de encarar su visionado, y eso ocurre porque a esta historia ya la vimos un millar de veces y en todas sus posibles vertientes, desde el drama, la sci-fi pura y dura o el terror espacial. Alguien objetará que al cuento de cenicienta también lo vimos millones de veces en la pantalla y no por eso dejamos de engancharnos con él en cada nueva ocasión, pero ocurre que “Cinderella” pertenece a esos tipos de historias que están construidas en base a arquetipos universales, los que sirven de plantilla (si se nos permite la expresión) a casi todo tipo de trama que se pueda imaginar. De ahí la genialidad tanto de Charles Perrault como de los hermanos Grimm, cuyos cuentos infantiles presentan una maravillosa universalidad que ha vencido con éxito la prueba del tiempo. Otro tanto ocurre con Shakespeare y sus inmortales dramas y comedias, que llevan cinco siglos reciclándose en millares de argumentos que nunca queremos dejar de disfrutar. Pero este de ahora no es en modo alguno un arquetipo universal, sino un argumento producto de un desarrollo tecnológico y científico cuyas posibilidades eran puramente especulativas en el pasado y que ahora ya no lo son tanto.

“DUBLIN MURDERS”: PROFUNDAMENTE DAÑADOS


 

Dublin MurdersMiniserie de 8 episodios

(2019, BBC One y Starz)

                                                                                                              por Leonardo L. Tavani

calificación: Muy Buena (★★★★ )

         El pasado suele volver de formas misteriosas y retorcidas. Su mejor aliado a menudo es la psique de las personas, especialmente la de aquellas que no han podido saldar cuentas con él. Dublín (en gaélico, Baile Átha Cliath,la ciudad del vado de los zarzales’), tiene sobre sus hombros demasiado pasado, demasiada historia, infinidad de guerras y ríos de sangre derramada. Aunque el presente la tiene como una privilegiada de la nueva economía global, tanta memoria no puede barrerse debajo de la alfombra ni tanto dolor escurrirse por el río Liffey. Para Cassie Maddox y Rob Reilly, detectives de homicidios de la policía del sur de la ciudad, el pasado y la cordura son dos enemigos irreconciliables y traicioneros. Ambos tienen más de una cuenta que saldar y una vida personal quebrada y enferma.

DEVS: Una Buena Premisa Perdida en su Propio Laberinto


DEVS – EE UU / miniserie en 8 episodios (2020)
Por Leonardo L. Tavani
Calificación: Regular + (★★y ½)
Devs debería venir acompañada de un manual básico de física cuántica, y no le vendría nada mal, tampoco, obsequiar entre sus televidentes un curso intensivo de ingeniería electrónica. Una vez sorteado el obstáculo de la comprensión del asunto, que es bastante peliagudo, viene la cuestión de la trama en sí misma. Que tampoco es un dechado de Isaac Asimov, qué va, que era alguien que sabía muy bien como aderezar sus historias para que no fueran solamente un mero envoltorio de ideas fantacientíficas. Devs cuenta (¿cuenta…?) una plomífera trama según la cual un joven informático recién ascendido al misterioso proyecto “Devs” acaba siendo asesinado por intentar robarse el “código” de vaya a saber qué diantres. Devs es el acrónimo de “developments” (desarrollos, en inglés), y es el nombre de un proyecto ultra secreto de una empresa denominada Amaya, que se dedica a la investigación cuántica. Devs se halla en el medio de un bosque, resguardado por una jaula de Faraday (el autor confiesa haber oído hablar de tal artilugio alguna vez en su vida…) más algunas enigmáticas “cosas” rectangulares pintadas de oro, o directamente hechas en oro, vaya uno a saber.

“PERRY MASON” – Un Regreso Alejado de las Fuentes, Pero Profundamente Impactante


PERRY MASON (EE UU, 2020)
Serie de HBO en 8 episodios.
Dir. y Guión: Tim Van Patten.
Prot.: Matthew Rhys, Juliet Rylance, Gayle Rankin,
Shea Whigham, Tatiana Maslany, John Lithgow.-
Por Leonardo L. Tavani
Calificación: Muy Buena + (★★★★y ½)

Con Perry Mason, la nueva serie de HBO que acaba de concluir el pasado domingo, hay un problema que resulta imposible obviar. No se trata del “por qué” o del “para qué” realizarla, ya que en definitiva hablamos de uno de los más célebres personajes surgidos de la literatura popular y estos siempre retornan a la pantalla (chica o grande, indistintamente), sea de una u otra forma y ciertamente con mayor o menor fortuna según el caso. No, no se trata de nada de esto. Se trata de una cuestión más seminal, más profunda si se quiere, y es la siguiente: ¿Por qué hacerlo de esta manera? Vean, para que bien se entienda lo que vamos a explicar  daremos un breve circunloquio y pondremos como ejemplo el caso de Sherlock, la maravillosa serie en formato de telefilmes producida por la BBC, la misma que lanzó a la fama a Benedict Cumberbatch (Doctor Strange). A diferencia del abogado creado por el norteamericano Erle Stanley Gardner (1889-1970), que solo tuvo dos rostros a la hora de ser interpretado en la tevé (el mítico Raymond Burr y el fugaz Monte Markham) —en cine, en cambio, tuvo algunos más durante la década de los ‘30s: Warren William, Donald Woods y Ricardo Cortez—, el detective de Baker Street puede jactarse de una interminable lista de actores que se pusieron la pipa entre los labios, así que es normal que haya diferencias de criterio, carácter y estilos a la hora de representarlo.

Penny Dreadful: City of Angels (EE UU/ U.K./España, 2020) Una Mirada Escalofriante al interior del Corazón Humano

 
Por Leonardo L. Tavani
Calif.: Muy Buena + (★★★★1/2)
Penny Dreadful” es un término coloquial inglés propio del último tercio del siglo XIX que refiere a un cierto tipo de publicación folletinesca, usualmente de muy bajo precio, que contenía relatos de horror, crimen y misterio. Solía tratarse de cuadernillos —o incluso un único pliego de papel— destinados a un público poco exigente y ávido de sensacionalismo y golpes bajos. De este lado del Atlántico apenas si podría establecerse una relación de parentesco con las publicaciones pulp, llamadas así por el tipo de papel barato (de pulpa prensada) con que se imprimían, pero estas “pulp fictions” eran cuando menos novelitas en toda regla (tipo Corín Tellado), mediocres por cierto, pero novelas al fin. Sus antecesoras, las ‘penny dreadfuls’, presentaban en cambio un tipo de relatos cortos cuya naturaleza bien podría incinerarle la peluca al Lord Chambelán. Se compraban en las esquinas londinenses por un penique y no sin cierta incomodidad, similar a la que experimentaba cualquier jovencito en los años ‘80s al momento de comprar una revista erótica (todo un desafío contracultural que se incrementaba con la amonestadora mirada del kiosquero, quien parecía decirnos sin palabras que estábamos a punto de arder en el infierno).

ABSENTIA – Una Serie Policial al Estilo de los Mejores Thrillers


ABSENTIA
Serie de Amazon y AXN (3 temporadas/30 episodios)

 Por Leonardo L. Tavani
Muy Buena + (★★★★ y 1/2)
            Absentia parte de una premisa fascinante. La madrugada posterior al 6to aniversario desde que fuera declarada oficialmente muerta “in absentia” (en ausencia), una misteriosa llamada —presumiblemente hecha por su asesino, que está en prisión—alerta a su viudo que la agente especial Emily Byrne sigue viva “pero se le acaba el tiempo”. El agente Nick Durand sale disparado hacia la dirección que le brinda el criminal y acaba encontrando, efectivamente, a su supuestamente fallecida mujer. Pero esta vez ella está realmente a punto de morir. Encerrada en una aterradora jaula de cristal blindado llena de agua, su agónica liberación revela con un simple golpe de vista que ha sufrido interminables y escalofriantes torturas. Semanas después de su dificultosa recuperación clínica Emily enfrentará los verdaderos problemas. Al momento de ser secuestrada ella tenía un hijo con Nick de apenas un año de edad, y ahora este llama “mamá” a la segunda esposa de Durand, Alice, quien no sabe muy bien cómo lidiar con esta mujer que ha regresado, literalmente, de entre los muertos.

MONJA GUERRERA y MALDITA – Dos Series de Netflix en el camino del Fantástico


por Leonardo L. Tavani
Netflix no hace nada en pequeño, y la misma semana en que estrena The Old Guard (ver nuestra crítica) lanza también las series fantásticas Warrior Nun y Cursed. Si eso no es saturar al espectador ignoramos por completo el significado de tal concepto. Pero vayamos por la “monja guerrera” (EE UU, España, Canadá, 2020)  Buena + (★★★1/2). Nos hallamos en una lóbrega sala de algo parecido a un convento, en algún lugar de España. Un sacerdote anciano pide los datos de defunción de una jovencita cuyo cadáver está allí mismo, tan inerte como impotente ante los crudos insultos que le propina una monja que, a todas luces, no la quería nada. La religiosa se niega de plano a brindar las causas de la muerte y el sacerdote no parece encontrar las fuerzas para obligarla. De pronto, una explosión vuela la entrada y desde el caos y la confusión surgen unas mujeres ataviadas como ninjas que cargan a una de las suyas gravemente herida.

"POCO ORTODOXA" - O de Cómo Arriesgarlo Todo por la Propia Libertad


POCO ORTODOXA (UNORTHODOX)
Alemania/EE UU, 2020.-
Miniserie de 4 episodios lanzada por NETFLIX.
Por Leonardo L. Tavani
Calificación: Excelente ★★★★★
Poco Ortodoxa (Unorthodox, EE UU-Alemania; 2020) es la miniserie presentada por Netflix que más se acerca a la perfección absoluta. Conmovedora, “conmocionante”, profunda, bella y descarnada… con toda probabilidad no existan suficientes adjetivos en la lengua castellana para elogiarla como merece. En apenas cuatro episodios se asiste a la más impactante ruptura de cadenas de que se tenga registro… y atención que no son cadenas que únicamente se puedan adjudicar al patriarcado, ¡qué va!, sino que gran parte de sus eslabones han sido minuciosa y pacientemente forjados por otras mujeres, todas ellas bien capaces de defender el status quo de su micro-comunidad con una ferocidad y un desprecio hacia sus “hermanas” más díscolas que solo puede mover a compasión. ¿Sorprende que usemos esta última palabra…? Pues no debería, puesto que estas damas merecen no ya nuestro odio o desprecio, sino la más firme compasión, ya que están completamente subsumidas por un sistema de creencias y valores que las conduce a aferrarse al escaso margen de libertad que poseen con uñas, dientes y sus propios huesos. Las pocas que osan cuestionar  siquiera una coma de sus dogmas y costumbres merecen el anatema. Pero no nos adelantemos.

JUST CHARLIE : Un Filme Poderoso que Derrota a la Indiferencia


Just Charlie. Gran Bretaña (2017).
Dur: 99 min.
Dir: Rebekah Fortune – Guión: Peter Machen
Intérpretes: Harry Gilby, Scot, Williams, Mark Carter, Travis Blake-Hall, Jeff Alexander y Karen Bryson.-
Por Leonardo L. Tavani
Calificación: Excelente ★★★★★
Charlie tiene 14 años, ama el fútbol, es muy buen estudiante y quizás se preocupa demasiado por lo que desea su padre, un hombre cuya carrera futbolística se truncó cuando era demasiado joven y ahora vive ese sueño a través de su hijo, una promesa a punto de ser aceptada en las inferiores del Manchester City. Charlie tiene una hermana mayor que está próxima a casarse y una madre que hace lo que puede por criarlos a ambos con la mayor atención posible a sus necesidades.

Star Trek Picard: o de Cómo Asesinar una Saga que Brindaba Esperanza


Por Leonardo L.Tavani
Calificación: Regular ★★
 ALERTA: este artículo contiene SPOILERS TOTALES

 La ciencia ficción nació en la literatura, ciertamente, pero ese gran invento de finales del siglo XIX que fue el cinematógrafo la hizo suya casi de inmediato. Estaban destinados a emparejarse desde antes incluso de sus respectivas existencias. La televisión, igualmente, se apropiaría de la sci-fi quizás con mayor empeño: lo haría con algo menos de presupuesto que su primo hermano y quizás con cierto apresuramiento según los casos. Ahora bien, históricamente, la sci-fi —en su vertiente futurista— ha sido predominantemente distópica. Siempre, y casi sin excepciones, los autores (y guionistas, por cierto) han imaginado un futuro negro y devastador, uno en el que todos los valores y todas las conquistas de la sociedad se vuelven contra ella misma hasta destruirla. Más allá de la obvia razón que dicta que este tipo de escenarios es harto propicio para contar historias con gran profundidad y consistencia dramática, lo cierto es que esta inevitable tendencia a imaginar un futuro negrísimo proviene, casi con seguridad, del componente tanático de nuestra psiquis.

DRÁCULA (BBC y NETFLIX): UNA VERSIÓN PARA CELEBRAR – Y Dos Series Más Para Descubrir.

Por Leonardo L. Tavani    

Los invitamos a descubrir el fascinante universo del más reciente estreno de Netflix y BBC, cuya calidad invita a celebrar la capacidad de esta historia clásica por seguir conmoviendo y escalofriando. Como complemento, les brindaremos dos breves comentarios acerca de The Morning Show y V Wars. Acompáñennos.

“En La Zona Gris (In The Grey)” – Un Guy Ritchie que olvidó cómo hacer Cine.

  Por LEONARDO L. TAVANI Calificación: Regular ★★      No invento nada nuevo, y de hecho decenas de críticos lo han dicho mejor y much...